Buenos días, madrugadores.
2 de octubre de 1966, se inaugura oficialmente el «Estadio Manzanares» en Madrid. Con una capacidad para 62 000 espectadores y todas las plazas sentadas, algo que no tenía precedentes en la Europa de la época.
La inauguración se produjo con un partido de la cuarta jornada de Liga contra el Valencia C. F., con el resultado de empate a uno. El primer gol llegó en el minuto 19 y fue obra del rojiblanco Luis Aragonés, porque cuando hay que barnizar los eventos de leyenda, el Atleti sabe cómo hacerlo. Cuando hay que sufrir, también; de ahí el empate del primer partido.
Cinco años después, adoptaría el nombre de su presidente, Vicente Calderón. En sus gradas han gritado, cantado y llorado decenas de miles de atléticos para los que el fútbol era algo más que ganar: Voluntarios del sufrimiento, siempre fueron tan protagonistas como los que corrían sobre el campo.
En 2007 el estadio fue demolido, pero no el corazón rojiblanco que trasladó su sede, porque los templos también se pueden mover.
El viernes pasado D. Santiago Posteguillo, experto en la Historia de Roma, estuvo en el Senado dando una conferencia sobre la importancia de Hispania.
Resulta que D. Santiago el 29 de octubre estaba a 50 metros del barranco del Poyo en Paiporta. Nadie fue ayudarles en tres días cuando estaban entre barro y muertos. Su testimonio estremece. La verdad estremece.
Durante más de tres días no aparecieron ni los bomberos, ni el Ejército. Estuvieron tres días entre cadáveres y barro.
El vídeo sólo dura 10 minutos. Merece la pena escucharlo. El relato de los políticos nada tiene que ver con la realidad.
El baloncesto español lleva 25 años reinventando la fórmula del éxito en competición. Y el crecimiento ha sido muy grande.
Pero vienen tiempos complejos. Sé que algunos pensaron lo mismo tras Tokyo 2021 y la salida de los Gasol. Pero ahora el futuro es más retador.
-Los derechos NIL lleva a que la NCAA va a poner en duda la permanencia de las grandes canteras en 3-4 años. Los muy buenos jugadores de 17-18 años con Bachillerato terminado, se irán a ganar un buen dinero a los college.
-Los jugadores de primer año senior, sin entrenadores que apuesten decididamente por ellos buscarán además de dinero, equipos donde desarrollarse, les dará igual el país, es una generación que no tiene reparos en hablar otros idiomas ni enfrentarse a otras culturas, llevan viajando desde bebés al extranjero con sus padres.
-Los clubes tradicionales en España de nivel medio se han visto arrollados por las Academias que forman para llevar a la NCAA. Para atraer a mejores jugadores necesitan mejores resultados. Para pelearse con las nuevas normas de cupos (tres años viviendo en España) empiezan a traer niños y niñas extranjeros en edad infantil y preinfantil (12 y 13 años). Precocidad de los migrantes del deporte.
-Las Ligas no defienden decididamente al jugador local, la globalidad les abarata la plantilla, los jugadores extranjeros de la misma calidad normalmente no tienen un entorno cercano que distorsione desde la grada. Sobre todo si vienen de países más pobres.
-No hay una Liga U20 donde sea más sencillo para los florecimientos tardíos. Y es muy complicado que la haya porque los clubes no quieren gastos extras sin retorno de patrocinadores.
-Los patrocinadores no solo firman un fijo, sino también bonus por resultados, títulos, medallas. Eso les da más visibilidad. Presión que se traslada al área técnica. El Director Deportivo trabaja a medio plazo, pero para ganar desde ya. Al entrenador solo le defienden los resultados.
-Como consecuencia es que no hay tiempo para darle al joven ni espacio para que se equivoque, margen estrecho. No hay bonus por sacar a los jóvenes, si por ganar de uno con 5 letones y 4 americanos con distintos pasaportes.
-Hasta ahora ese clima de alta competitividad internacional ha hecho que el jugador nacional fuera siendo menor en cantidad pero muy pulido en capacidad competitiva. Diamante sometido a una gran presión, el que llega, llega muy bien. Pero cada vez llegan menos.
-Los entrenadores españoles, los mejores a la hora de leer tácticamente las necesidades de la competición y los partidos. Especializados en la táctica. Cada vez menos en la técnica.
-Ni en la reconstrucción, ni a los GM ni a los entrenadores se les deja trabajar a largo plazo. Ni ya saben hacerlo. El entrenador se capacita con un control de calidad de cursos. Los ejecutivos deben estar formados. Los dueños suelen ser especialistas en otro tipo de negocio, no en el deportivo.
-Los jugadores infantiles y cadetes no buscan entrenadores de equipo que enseñen desde la paciencia. Las tecnificaciones las hacen aparte del equipo y contra cero. Solo buscan jugar en la mejor liga posible, cambiando cada año de club en muchos casos. Terminan por no crecer deportivamente al lado de nadie, más allá de ambiciones o de padres mánagers. Les da igual quién les va a entrenar.
-El entrenador-maestro es denostado.
-Los entrenadores de cantera empiezan a ser más valorados por el número de buenos jugadores que pueden arrastrar de club a club, por tener una "buena relación" con los padres, por ser buenos fichadores. Rendimiento instantáneo. Con mejor equipo gano más. Y si es más corto, con uno super bueno y unos pocos que acompañen, mejor. Menos cambios.
-Los equipos B forman más grupos de amistad y más felicidad que los A con expectativas. Porque incluso clubes pequeños si no cumplen expectativas colectivas en su CCAA, lo consideran un fracaso. Y a cambiar de modelo.
-En Alemania a principios de los años 10 se estructuró un Plan: "El Proyecto "2020", querían ser la mejor liga de Europa, estaban seguros de que lo conseguirían, y ser potencia mundial. Estar 3 alemanes en pista en determinadas categorías, liga nacional u-20, liga nacional u-18 (y muchos más elementos que no gustaron al principio). El juego era muy malo pero jugaban los locales, y empezaron a mandar decenas de jugadores a NCAA. El final ya lo conocéis. 2023 Campeones del Mundo (también con desembarco de técnicos españoles, ojo).
-Todo esto no es una crítica, es un escenario, a mi modo de ver dónde trabajar es diferente y extremadamente complejo.
Quiero que mi deporte en mi país siga siendo importante. Más allá de ganar como a menudo se ha hecho en las dos últimas décadas. Qué ojalá se pueda seguir ganando a la vez que reforzando estructuras.
Nadie tiene la solución. De momento.