Varios de los pilotos de la aviación naval que bombardearon Plaza de Mayo y otros puntos de la ciudad de Buenos Aires miran a la cámara en medio de su descanso en Montevideo, donde huyeron todos ellos tras consumar la masacre de civiles indefensos. Algunos sonríen. Junio 16, 1955
El poema que Alejandro Martín Almeida, hijo de Taty, le dedicó a ella antes de ser detenido-desaparecido el 17 de junio de 1975
“Si la muerte me sorprende/
lejos de tu vientre,
porque para vos los tres/
seguimos en él,
si me sorprende lejos de tus
caricias que tanto me hacen falta,
/si la muerte me abrazara fuerte
como recompensa
por haber querido la libertad,
y tus abrazos entonces solo/
envuelvan recuerdos,
llantos y consejos que no quise/
seguir,
quisiera decirte mamá que parte/
de lo que fui,
lo vas a encontrar en mis/
compañeros...”
Sin título, Alejandro dejó escrita allí una de sus últimas letras, del 13 de enero de 1975, cuando faltaban meses para su desaparición. A Taty aquello le pareció parte de una despedida. Una despedida que todavía espera.