Es tan real esa frase que dice: los vatos son los seres más detallistas y entregados con la mujer que aman. Y si no lo son, it’s because you are not that woman.
La dureza real del despertar espiritual.
El despertar no es bonito. Es devastador.
La gente idealiza el despertar espiritual, como si fuera un viaje hacia la paz infinita. La realidad es distinta: el verdadero despertar es brutal y crudo. Despertar duele.
No es luz, no es paz, no es armonía.
Despertar de verdad es ver cómo todo lo que creías se desmorona.
Y no porque lo elijas…, sino porque ya no puedes sostener la mentira.
En este camino sacrificas mucho. Amistades que creías eternas se desvanecen. Familiares dejan de entenderte y te miran como a un extraño. Renuncias a trabajos y rutinas cómodas porque ya no resuenan con tu verdad interior. Cada pérdida arranca un pedazo de la vida que conocías. Y duele.
Te das cuenta de que tus padres no son “tus” padres, que tus hijos no son “tuyos”, que todo vínculo era un contrato inconsciente sostenido por el miedo y la costumbre.
La soledad se vuelve tu compañera constante. Te ves caminando contra el mundo, con miedo en el pecho y la inquietante sensación de que te estás volviendo loco. Te aíslas porque nadie más parece hablar el idioma de tu nueva conciencia. Hay momentos en que suplicas por volver a ser “normal”, por poder cerrar los ojos de nuevo, porque ver la verdad duele demasiado.
Te separas. Te divorcias. No porque quieras, sino porque el otro ya no te ve… y tú ya no puedes fingir no ver lo que ves.
Los amigos desaparecen. Algunos te creen loco, otros se sienten traicionados.
Y tú… te quedas solo.
Solo con tu conciencia, solo con lo que eres cuando no hay nadie alrededor a quien convencer de nada.
No, el despertar no es un estado de paz constante ni un camino de rosas; es un desgarro profundo que arranca de raíz todo lo falso y deja al descubierto lo real. Te rompe por dentro, quema las mentiras en las que vivías y te deja cara a cara con tu verdad desnuda.
Te vas a vivir a un sitio aislado, huyendo del ruido, pero no hay paz: lo que hay es silencio. Y ese silencio te desnuda.
Llora tu ego, llora tu niño, llora tu personaje…
pero tú sigues ahí, mirando, sin poder volver atrás.
Comes distinto, hablas menos, ya no encajas.
Y lo peor es darte cuenta de que nada de este mundo te llena.
Nada.
Ni logros, ni viajes, ni relaciones, ni ideas.
Todo lo que antes te daba sentido… ahora solo pesa.
No hay medallas. No hay aplausos. No hay recompensas.
Solo tú… en ruinas, pero despierto.
Y por dentro, muy dentro, algo inmenso y desconocido empieza a respirar.
Despertar duele mucho. Duele como nada en este mundo. Pero es la única manera de renacer en lo auténtico, en la verdad de ser ese que realmente eres. Y eso, eso solo, lo llena todo y hace que lo que has pasado merezca la pena.
Invita a tus amistades, consigue recompensas
¡Consigue la aplicación SHEIN!¡Acepta mi invitación para poder recibir mi recompensa!
https://t.co/OSAK61AJR9
Invita a tus amistades, consigue recompensas
¡Consigue la aplicación SHEIN!¡Acepta mi invitación para poder recibir mi recompensa!
https://t.co/OSAK61BhGH
Invita a tus amistades, consigue recompensas
¡Consigue la aplicación SHEIN!¡Acepta mi invitación para poder recibir mi recompensa!
https://t.co/OSAK61AJR9
Por todas esas veces que este 2023 dijiste no puedo mas y si pudiste lograrlo. Por sueños rotos que se convirtieron en otras ideas mejores. Por despertar cada dia y decir "aqui voy de nuevo". Por esas pequeñas victorias que solo tu sabes lo que te costaron.
¡Brindemos por eso!