Cuando alguien me gusta, se me va de las manos.
Me vuelvo demasiado intensa, demasiado disponible, demasiado leal... demasiado todo.
Y luego me toca pararme y recordarme que tengo que igualar la energía, no regalarla.
Ese es mi fallo: siempre quiero a la gente como a mí me gustaría que me quisieran... esperando que lo devuelvan igual
T mentí. Sí quiero una relación ultra romántica donde me llamen todos los días antes de dormir, me amen, me respeten, me escuchen, me entiendan, me comuniquen lo que sienten y lo que le molesta, que tengamos citas, busquemos formas a las nubes, bailemos y nos riamos de tonterías