Las dos preguntas que deberíamos hacernos
¿Por qué tengo que pedirle permiso a un burócrata, cuya moral, conocimiento e incentivos pueden ser cuestionables, para transformar, utilizar o desarrollar una propiedad que legítimamente me pertenece?
Esa es la primera pregunta.
La segunda es todavía más incómoda:
¿Por qué utilizamos nuestros propios impuestos para financiar a los burócratas que nos impiden trabajar, invertir, construir, producir o emprender?
El problema no es solamente el trámite.
Es la inversión de la relación entre el ciudadano y el Estado: el propietario termina pidiéndole permiso al funcionario para ejercer un derecho sobre su propia propiedad, mientras el funcionario recibe su salario precisamente de los impuestos pagados por ese mismo ciudadano.
Cuando la burocracia adquiere la capacidad de bloquear sistemáticamente la iniciativa privada, deja de ser simplemente una herramienta administrativa y se convierte en un poder de veto sobre la actividad económica de los ciudadanos.
Y entonces surge una pregunta todavía más fundamental:
¿Quién debería tener que justificar su decisión: el ciudadano que quiere producir con su propiedad, o el Estado que pretende impedírselo?
@crhoycom Defensa de privilegios, nunca ha sido tan claro, no sé cómo las personas no lo ven, entiendo a los que se benefician, ya que quieren seguir igual pero y los demás? Los que pasan comiendo mierda por culpa de mantener este estado obeso!!
Lo que estamos observando en Costa Rica no es más que un pleito entre distintos grupos que viven del Estado.
Mientras ellos disputan cuotas de poder, presupuestos y privilegios, quienes producen, trabajan, emprenden y financian el aparato estatal con sus impuestos solo podemos esperar para ver cuál grupo de vividores termina imponiéndose sobre el otro.
Al final, los verdaderos contribuyentes rara vez son parte de la discusión; únicamente son quienes pagan la cuenta.