Está bien ser rechazado, no ser elegido, ser ignorado, o incluso no ser amado. Porque cada situación que nos hace dudar de nuestro valor propio nos redirecciona a espacios y/o personas donde sí encontramos amor y aceptación.
Tengo la certeza de que absolutamente todo pasa por algo y se revela en el momento justo: el carácter de las personas, sus intenciones, la realidad de las situaciones, la mentira y la verdad; lo que sí y quién no. Cuestión de tiempo.
Y de repente llega un año que te pone a prueba, que te enseña lo que no habías aprendido hasta ahora: a frenar, a tener paciencia, a priorizarte y a vivir un día a la vez. Un año que te enseña a ser resiliente y a valorar que un día con salud y amor ya es un gran día.