No se va a acabar la sanidad. Se va a acabar el cachondeo. Y ese es vuestro/tu terror.
La sanidad será para quien la necesite, no una barra libre para quien llega de fuera sin haber cotizado un solo euro mientras el español que lleva 40 años trabajando espera meses para una cita.
La educación tampoco se va a destruir. Se va a limpiar de ideología y se va a llenar de conocimientos: matemáticas, ciencia, historia, educación financiera y herramientas para que nuestros jóvenes sepan ganarse la vida.
Menos dogmas y más formación; al carajo la “biología” en donde no saben distinguir a un hombre de una mujer; o matemáticas “inclusivas”, -vete al carajo-.
Y con las personas LGTBI, exactamente lo contrario de lo que algunos dicen: protección REAL. Al que discrimine, amenace o agreda por su orientación sexual, se le persigue y se le castiga.
Sin mirar para otro lado y sin importar de dónde venga. Los derechos de un homosexual no pueden depender de la cultura o religión de quien le agrede; si estás a favor de que un homosexual sea colgado de una grúa: a la puta calle!! Expulsión inmediata!!
Con las mujeres, todavía más claro: violador, delincuente. Punto. Condenas proporcionales y cumplimiento efectivo, 25 años de cárcel, mínimo; y si reincide cadena perpetua.
Se acabó justificar al agresor por su origen, su situación social o cualquier otra etiqueta de moda. La víctima primero.
Y también se acabará el incentivo perverso de pagar indefinidamente a quien puede trabajar y no quiere; sl puto vago, vamos.
Ayudar al que lo necesita es solidaridad. Convertir al contribuyente en pagador cautivo de quien vive permanentemente del sistema; un golfo egoísta, por cierto; es abuso.
Porque hay algo que algunos han olvidado: los derechos no los paga el aire. Los paga el trabajador que madruga, cotiza y sostiene todo esto.
No se pretende menos sanidad, educación, derechos LGTBI ni protección para las mujeres.
Se quiere que funcionen.
Se pretende seguridad, mérito, trabajo y justicia.
Y, sobre todo, que el que cumple deje de ser siempre el último de la cola.
Eso no es extrema derecha.
Es sentido común.
Y si el sentido común hoy escandaliza a algunos, quizá el problema no esté en el sentido común; está en activistas como tú; que solo hay que ver tu perfil; para ver de qué pie cojeas.
FIN
Feliz cumpleaños al cielo, espero que lo estés pasando en grande con nuestra playlist de fondo, estoy seguro de que volveremos a encontrarnos y poder celebrar juntos un día, hasta entonces me conformaré con recordar nuestras tonterías. Te quiero tanto como te echo de menos 🎂🖤
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Enhorabuena a nuestras Matemáticas (y a nuestros Matemáticos) por mejorar la proporción.
El éxito laboral de las Matemáticas deja en minoría a las mujeres https://t.co/NZaOeFaLhG a través de @el_pais
Y esto es lo que acaba pasando cuando le sigues el rollo a gente que no está bien de la cabezа.
Empiezan pidiendo respeto, luego cambios de género en el DNI, prosiguen adoctrinando a menores para que se cuestionen su género y acaban comprando un bebé para simular un parto.