This.
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This is why Pearl Jam fans are some of the most impassioned, loyal and dedicated music fans you will EVER meet.
And they’re singing my FAVORITE SONG of all time - perfection.
Pregúntale a cualquier amante del vino dónde empezó la vinicultura en América, y casi todos dirán California. O a lo mejor Argentina, o Chile. Todos se equivocan. La bodega más antigua de todo el continente americano está en un oasis verde en medio del desierto de Coahuila. Se llama Casa Madero, y lleva haciendo vino desde 1597.
La historia empieza con un desengaño. En el siglo XVI, unos exploradores españoles avanzaron hacia el norte desde Zacatecas buscando oro. No encontraron ni una pizca. Lo que encontraron, en pleno semidesierto, fue un oasis: manantiales de agua dulce y vides silvestres creciendo por todos lados. Tantas parras, que al valle lo bautizaron justo así, "Parras". Los jesuitas montaron ahí una misión y, con esas uvas silvestres, hicieron el primer vino de América.
Y en 1597, un hombre llamado Lorenzo García recibió una merced —un permiso real— del propio rey Felipe II de España, que estampó su sello, para plantar viñas y producir vino y brandy en el Valle de Parras. Ese fue el nacimiento de lo que hoy llamamos Casa Madero: la bodega más antigua del continente, y la más antigua del mundo fuera de Europa, todavía funcionando.
Y aquí está lo increíble. Un siglo después, en 1699, la Corona española prohibió la producción de vino en sus colonias, para proteger el negocio del vino allá en España. El vino mexicano quedó, básicamente, ilegalizado. Pero Casa Madero consiguió una excepción rarísima: podía seguir haciendo vino, siempre que fuera para la Iglesia. Y así, calladita, en un oasis del desierto, la bodega más antigua de América sobrevivió al mismísimo imperio que la había prohibido.
¿Y el nombre? En 1893, la hacienda la compró don Evaristo Madero, un empresario coahuilense que resultaba ser el abuelo de Francisco I. Madero, el hombre que pronto encendería la Revolución mexicana. La modernizó, y desde entonces es "Casa Madero", propiedad, hasta hoy, de la quinta generación de esa misma familia. La bodega de la familia de la Revolución sobrevivió a la prohibición, a la guerra y a cuatro siglos.
Y no es ninguna pieza de museo. Casa Madero es la vinícola más premiada de México, el primer viñedo orgánico del país, y el primer viñedo de América en recibir la prestigiosa distinción de "Pago". Sus vinos ganan medallas de oro por todo el mundo. Lo que nos lleva a algo que todo mexicano debería saber: México no solo hace tequila. Lleva haciendo vino —buen vino— más de cuatrocientos años, más tiempo que casi cualquier lugar del Nuevo Mundo.
Y todo empezó con unos españoles sedientos que salieron a buscar oro… y encontraron uvas.
@GabTrevi Hay que tocar fondo y revolcarse en la mierda de nuevo para que se pongan las pilas y hagan bien las cosas los directivos … va a salir caro el tricampeonato