La mentalidad de líder de Vozinha. Perdieron el partido y se fue directo a levantar a los jugadores que se habían tirados en el suelo.
Él sabía que ellos ya habían ganado ❤️🩹
Negro dio el pitazo
🥹❤️ aunque muchos se molestaron por la forma de pedir ayuda.
Los vecinos estuvieron a punto de tirarle agua a ese perro por escandaloso; menos mal que ninguno se atrevió.
"Negro", no es de nadie, pero don Julio le da de comer en su puerta desde hace años.
Esa noche el perro se paró frente a la casa de su amo provisional. Ladraba, rasguñaba la lámina de la puerta, daba vueltas y volvía a ladrar. Un vecino de la cuadra hasta salió a gritarle que lo iba a correr a escobazos.
Pero a las cinco de la mañana, una señora cayó en cuenta de algo: la luz de don Julio llevaba toda la noche apagada, y él siempre madruga.
Tumbaron la puerta entre tres. El viejito estaba en el piso del baño, helado, sin poder hablar. El doctor dijo que "un par de horas más y no lo cuenta".
"Negro", no se movió de la ambulancia hasta que se dio cuenta que ya iba a salir rumbo al hospital para trasladar a don Julio.
Hoy, más de uno en esa cuadra agacha la cabeza cuando pasa frente al perro que quisieron callar a escobazos 🐾
¡El agradecimiento de éste tipo de animalitos, es increíble!
El veterinario pensó que lo habían abandonado. Pasaban los minutos y nadie llegaba por él.
El perrito seguía medio dormido por la anestesia, recién esterilizado, sin que nadie apareciera a recogerlo.
Pero su dueño no lo había olvidado, solo tardó un poco más porque llegó empujando un carrito de madera que armó para llevárselo a casa.
Lo acomodó con mantas, con cuidado, asegurándose de que no tuviera que caminar ni sentir dolor. No tenía transportadora ni carro, pero eso no fue excusa para dejar a su perro esperando.
"Gracias por cuidarmelo", dijo el señor a la veterinaria, mientras el perrito pasó de la angustia a la cara más alegre porque ví su cara conocida.
Hay personas que no tienen mucho, pero cuando se trata de sus mascotas no escatiman en tiempo, en ingenio ni en cariño. Ese carrito improvisado valía más que cualquier accesorio caro. Era la forma más honesta de decirle: aquí estoy, te llevo a casa.