El amor sano no te llena de dudas ni te hace cuestionar tu lugar en la vida del otro. No te quita la paz ni te convierte en detective de redes. Te brinda calma, estabilidad y la certeza de sentirte amada, valorada y correspondida.
Soy el claro ejemplo, de que para alejarme de algo, primero tiene que destruirme por completo. Y no es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar