Todos lo vimos, parece que las motivaciones para votar en este país no es lo que más nos conviene como pueblo si no lo que es más aceptado socialmente.
Uno podría aceptar que los subsidios a los combustibles distorsionan la economía, pero si algo indigna, es la capacidad desvergonzada de Noboa para mentir y estafar al pueblo ecuatoriano. Como candidato siempre dijo que no eliminaría el subsidio al diésel. No podemos seguir normalizando la mentira como práctica política. No se trata de ganar a cualquier costo. Un político honesto debe hablar con la verdad, por más incómoda que sea. La coherencia es parte de la ética pública, caso contrario seremos gobernados por timadores profesionales.