Quisiera entender
en qué orilla
reposa la esperanza
cuando la marea baja,
qué reloj
desaprende las horas
que se pierden esperándonos.
Quisiera preguntar
cuántos inviernos
pueden resistir las promesas,
en qué rincón del viento
se extravían los regresos,
quién recoge
las migas
que deja la memoria
cuando decide marcharse.
Quisiera saber
si acaso existe un lugar
donde los silencios
dejen de ser frontera
y las palabras,
al fin,
encuentren el valor
de parecerse
a lo que sienten.
Quisiera encontrar
el espacio
donde, por fin,
los ojos hablen
y no sea necesario
romper los silencios,
porque entonces
bastará mirarnos
para decir,
sin una sola palabra,
todo aquello
que el corazón
lleva una vida esperando.
LOS MÉDICOS NUNCA TE DIRAN ESTO:
1. Ansiedad – Magnesio, B6, Omega-3
2. Depresión – D, B12, Omega3
3. Irritabilidad – B1, B6, Magnesio
4. Niebla mental – B1, B12, Omega3
5. Insomnio – Magnesio, B12, D
6. Baja libido – Zinc, D, B3
7. Estreñimiento – Magnesio, C, Fibra
8. Espasmos oculares – Magnesio, B12, Potasio
9. Antojos de azúcar – Cromo, Magnesio, Zinc
10. Manos frías: Hierro11. Falta de apetito: Zinc
12. Ojos secos: Vitamina A13. Falta de aliento: Hierro
14. Caída del cabello: Hierro
15. Boca seca: Vitamina A
16. Uñas quebradizas: Biotina (B7)
17. Cansancio todo el día: Vitamina D
18. Sentirse decaído: Vitamina B6
19. Olvidos: Omega 3
20. Calambres en las piernas: Magnesio21. Niebla mental: Vitamina B12
22. Debilidad muscular: Potasio
23. Hormigueo o entumecimiento: Vitamina B6
24. Mala calidad del sueño: Magnesio
🚨🚨 Tu "salud mental" y otros síntomas podrían ser una simple deficiencia de micronutrientes disfrazada...
Consulta siempre con tu médico, aunque me temo que de nutrición poca idea. Ellos son expertos recetando dr0gas sintéticas para paliar síntomas, encontrar la raíz de las enfermedades no interesa al modelo de negocio...
"Poco sé de la noche pero la noche parece saber de mí, y más aún, me asiste como si me quisiera, me cubre la conciencia con sus estrellas".
- Alejandra Pizarnik.
Según D. Goleman los líderes necesitan tres tipos de miradas:
1- Enfoque interno: Entender los propios pensamientos, emociones y sentimientos
2- Enfoque empático: Entender necesidades de los demás
3- Enfoque externo: Entender contexto, nuevas tendencias y tecnologías
"No lo creerás pero en los días que siguieron pensé poco en ti, tu ausencia se volvía cada vez más tangible y casi no era necesario verte... No necesitaba pensar en ti, las cosas eran tú, no te habías ido".
~ Julio Cortázar.
"Me gustan las personas que tienen que luchar por obtener algo. Los que teniéndolo todo en contra, salen adelante. Esta es la gente que me fascina. La gente fuerte".
- Isabel Allende
Una persona nos propone un tema profundamente delicado: el suicidio.
Hablar de ello exige cuidado, porque no se trata solo de un acto… sino de un estado del alma.
Desde una mirada profunda, el impulso suicida no es, en la mayoría de los casos, un deseo claro de morir. Es más bien el deseo de dejar de sufrir, de poner fin a un dolor que se ha vuelto insoportable, constante, sin salida visible.
La psique llega a un punto donde siente que ya no puede más.
Y cuando no encuentra una forma de transformar ese dolor…
aparece la idea de terminar con la propia vida como una forma de descanso.
Pero aquí hay algo esencial que comprender.
Lo que quiere morir no siempre es la vida en sí.
Muchas veces es una parte de la vida:
una identidad que duele,
una forma de vivir que ya no se sostiene,
una carga emocional que no encuentra salida.
Jung observó que en los momentos más oscuros de la psique, puede haber una tensión extrema entre el ego —lo que creemos ser— y algo más profundo que intenta emerger.
Cuando esa tensión no se puede integrar,
se vive como ruptura.
Y en esa ruptura, el individuo puede sentir que no hay lugar para sí mismo en el mundo.
También hay algo que suele acompañar este estado:
la soledad psíquica.
No necesariamente estar solo…
sino sentir que nadie puede realmente comprender lo que se vive dentro.
Y eso intensifica el dolor.
Ahora bien, es importante decir algo con claridad y respeto:
este estado, por más oscuro que sea, no es fijo.
La psique, incluso en sus momentos más extremos, tiene una capacidad de transformación. Pero para que eso ocurra, el dolor necesita encontrar un espacio donde ser contenido, no silenciado.
Hablar, ser escuchado, no cargar en soledad…
son actos profundamente importantes.
Desde una mirada simbólica, el impulso hacia la muerte puede entenderse también como un llamado —desesperado, sí— a un cambio radical.
No a desaparecer…
sino a que algo, tal como está, no puede seguir.
Por eso, cuando este tema aparece, no se trata de analizarlo únicamente, sino de acercarse con humanidad.
Si este tema toca algo personal —propio o de alguien cercano— es importante no atravesarlo en soledad. Buscar acompañamiento real, cercano, humano.
Porque incluso cuando todo parece cerrado,
la vida psíquica no deja de moverse.
Y a veces, lo que parece el final…
es el límite que señala que algo necesita transformarse profundamente.
Necesitamos escribir a mano. Escribir a mano nos permite escapar de la vorágine tecnológica, conectándonos con nuestras ideas y emociones de forma más profunda y auténtica. @Aspirar_al_uno en
No lo entiendas, Vívelo:
-“Te amo” - dijo el principito…
-“Yo también te quiero” - dijo la rosa.
-“No es lo mismo” - respondió él…
"Querer es tomar posesión de algo, de alguien.
Es buscar en los demás eso que llena las espectativas personales de afecto, de compañía…
Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades.
Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento.
Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.
Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo.
Si la otra persona no me da lo que espero, sufro.
El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes.
Cada ser humano es un universo.
Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas.
Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío.
Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón.
Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.
Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar.
Se sufre por apegos.
Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.
Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar.
Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se dá en el conocimiento.
Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma.
Y el alma no se indemniza.
Y conocerse es justamente saber de vos, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error.
Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.
Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoista, sino estar, en silenciosa compañía.
Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.
Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta.
La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”
-“Ya entendí” - dijo la rosa.
-” No lo entiendas, vívelo” -dijo el principito.
Aprender a no tomarte nada personal, puede cambiar tu vida.
Cuando entiendes que todo lo que la gente hace (aunque te lo haga a ti), no tiene que ver contigo, sino con ellos mismos, es muy liberador.
Deja que cada quien resuelva sus problemas y que no te afecte, cuídate a ti, tu paz, tu vida.
Bendecida noche 🙏🏻💫
#EfectoPositivo
Creo, con toda el alma, que en esta vida hay que aprender a honrar lo recibido, por pequeño o sutil que parezca.
Porque la gratitud es la forma más luminosa de la memoria del alma.
No cuesta nada decir “gracias”, y sin embargo, encierra en sí un universo de reconocimiento, de amor, de presencia.
Hay que ser profundamente agradecido con quien pensó en ti en medio del caos de su día.
Con quien, desde el silencio, te envió un mensaje justo cuando tu mundo se tambaleaba y no sabías cómo sostenerte.
Agradecer a esa persona que no huyó de tu tristeza, que en vez de juzgarla, intentó arrancarte una sonrisa para recordarte que aún había luz en ti.
Hay que agradecer al abrazo inesperado que llegó como bálsamo cuando el alma se rompía en fragmentos.
Al gesto simple, pero inmenso, de quien te llevó a ese lugar donde tus memorias se sienten en casa, sin pedir nada a cambio, solo por el placer de verte bien.
Hay que agradecer profundamente a quien, en medio de su vida ocupada, detuvo el tiempo por unos minutos solo para mirarte, escucharte, abrazarte.
A quien te sostuvo en tus lágrimas sin ofrecer soluciones, solo su presencia.
A quien no huyó cuando estabas rota, sino que se quedó, sin promesas, solo con verdad.
Porque hay personas que, sin saberlo, te reparan.
Que con una palabra, una mirada o un gesto cotidiano, le devuelven sentido a lo que parecía perdido.
Y eso —eso— es un regalo sagrado.
Un “gracias” no es solo cortesía.
Es reconocimiento.
Es decir: “te vi, te sentí, y lo que hiciste dejó huella en mí”.
Es sembrar amor en la tierra de lo humano.
Porque un corazón agradecido no solo honra lo que recibe, también multiplica el bien que toca.💕
Nunca deberíamos achicarnos para caber en el corazón de alguien más. Quién nos quiere de verdad no necesita que nos doblemos, nos recortemos, nos deformemos o nos escondamos para poder entrar en su vida.
Reducirnos para encajar en el otro, es como intentar apagar nuestra propia luz, para no incomodar a quien no sabe mirarnos. El amor no debería ser un lugar donde uno aprende a desaparecer, sino donde más bien, uno aprende a ser más libre, más auténtico, más completo.
No somos una pieza de rompecabezas destinada a encajar a la fuerza en la forma de otra persona. Forzarnos a hacerlo, solo nos rompe los bordes; nos desgasta los colores y nos termina deformando lo que éramos. El amor sano no exige moldes imposibles, ni nos pide sacrificios extremos que nos arranquen la esencia.
No se trata de encajar, sino de armonizar, de ser complementarios. Y esa complementariedad nace, cuando dos personas se encuentran ENTERAS, con sus formas únicas, sus virtudes y sus grietas, y aun así deciden caminar juntas. No para completarse —como si fueran una pieza de un mismo rompecabezas que DEBE embonar—, sino para acompañarse mientras cada una sigue siendo PLENAMENTE quien es. Porque el amor verdadero NO nos reduce… nos expande y nos impulsa a crecer.
¡Que tengan un gran día!
“Se denomina Neurociencia Cognitiva al conjunto de disciplinas que colaboran mutuamente en el estudio de las relaciones entre la conducta y el cerebro, en el intento de acercarse lo más posible en cada momento a una meta final: determinar cómo las estructuras y las funciones cerebrales dan lugar a las funciones psicológicas cognitivas y emocionales. O, si se prefiere, cómo el cerebro genera la mente.
El término “Neurociencia” comienza a ser utilizado en 1969, año en que se crea la Society for Neuroscience (o Sociedad para el estudio de la Neurociencia). Desde 1967, la rama de la #psicologia dedicada al estudio del procesamiento de la información por la mente humana, toma el nombre de #psicologiacognitiva . Una década después, se comienza a hablar de #neurocienciacognitiva 👌🏻