@agmethescaf Hace unos años por asuntos laborales tuve que atender a Don Hugo Patiño, El príncipe de Marulanda, y precisamente yo le decía a Don Hugo que podía que yo no fuera de su familia pero él era de la mía, pues lo recibíamos todos los sábados en la sala de nuestra casa. QEPDdon Alfonso
CARTA ABIERTA PARA SOFÍA VELA
Apreciada Sofía:
Te escribo como hombre, esposo, padre, abogado penalista y como alguien que desde hace varios años defiende víctimas desde la Defensoría del Pueblo. He escuchado historias terribles y he aprendido algo elemental, acompañar a una víctima no significa asentir a todo, decir la verdad o decir no, es parte de la ayuda, cuando se hace con criterio y profesionalismo.
He escuchado tu relato sobre lo sucedido con Rafael Poveda y limitado estrictamente a aquello que tú misma has contado públicamente, no encuentro allí elementos suficientes para afirmar que ocurrió un abuso o un acoso sexual. Lo narrado parece, desde afuera, una interacción íntima entre dos adultos que participaron voluntariamente.
Eso no vuelve falsos tus sentimientos. Puedes haberte sentido incómoda, angustiada, confundida o haber revivido experiencias traumáticas anteriores, eso merece respeto y atención adecuada.
Ahora, todas las personas percibimos por los sentidos, de manera inmediata lo aparente, leer la mente no es una capacidad humana comprobada. Por lo tanto, si alguien participa aparentemente de manera voluntaria, sin exteriorizar rechazo, no pide detener la situación y no manifiesta que aquello le produce daño, resulta muy difícil, casi imposible, exigir tiempo después, responsabilidad sobre lo sucedido en ese momento.
Pero aquí aparece algo que me inquieta incluso más que tu propia interpretación de los hechos, la asesoría que, según tú misma has recibido durante años.
Me cuesta entender que, después de años de acompañamiento, nadie te hubiera dicho algo tan sencillo como, por ejemplo: “Te creo cuando dices que sufriste, pero eso no significa necesariamente que Rafael haya abusado de ti” o “el hecho que en el pasado hayas sufrido de violencia sexual, no hace responsable a todos los hombres, ni se puede interpretar cualquier gesto masculino como violento”
Si nadie te lo dijo, piensa en replantear el grupo de personas que has escogido para que te acompañen y asesoren en tu proceso.
Me preocupa especialmente el papel de las periodistas de Yo te creo, ya que, entiendo el periodismo como una actividad con tendencia a la neutralidad y no en el papel de fiscal, juez o terapeuta. Su obligación elemental es contrastar, preguntar, dudar y verificar.
Te lo digo con respeto Sofía, pero también con la firmeza que me han enseñado los años trabajando en derecho penal en favor de víctimas, buscar justicia jamás puede significar sacrificar la justicia de otro, ni depender solo de mi percepción, castigar al culpable es una obligación de toda sociedad civilizada, pero evitar la condena del inocente también lo es, pocas injusticias pueden ser mayores que hacer pagar a una persona por aquello que no hizo.
Mereces ser escuchada, respetada y atendida profesionalmente, pero, ante todo, mereces recibir una ayuda eficaz, una que no se limite a darte la razón, sino que tenga el valor de decirte la verdad, incluso cuando resulte dolorosa; mereces ser tratada como una mujer adulta, inteligente y profesional, capaz de ejercer pensamiento crítico sobre lo que viviste y sobre la manera en que otros lo interpretan.
Quienes te dicen que sí a todo, refuerzan sin examen cada una de tus conclusiones y además, te exponen innecesariamente al escarnio público. Estas personas, difícilmente están protegiendo tu bienestar y aun suponiendo que actúen con buenas intenciones, la falta de rigor, prudencia y responsabilidad con la que han acompañado tu caso debería llevarte, cuando menos, a preguntarte si realmente te están ayudando o si, por el contrario, están profundizando un daño que todavía puede evitarse.
Sofía, espero que leas estas palabras, con el buen ánimo e intención con que las escribí. Recuerda, acompañar también significa tener el valor de disentir, mereces sanar, encontrar respuestas y seguir adelante, pero ese camino necesita verdad, prudencia y personas capaces de ayudarte sin convertir tu dolor en una sentencia contra otro.
Escucha, pregunta, duda y busca ayuda verdaderamente profesional. Tu historia no tiene por qué terminar convirtiéndose en una experiencia aún más dolorosa o revictimizante para ti, ni tampoco en el señalamiento injusto de otra persona. Ojalá, por el contrario, este proceso pueda conducirte hacia la justicia, el aprendizaje y la paz mental que todos necesitamos y merecemos.
Con todo respeto y atención,
MOISÉS CARREÑO
CEO Moisés Carreño & Asociados
#LaleydeMoisés
Umberto Eco, writer: “The tragedy of the Internet is that it has promoted the village idiot to the level of bearer of truth” - AS USA https://t.co/fJjQ3PA7Ah
@vlasoscuro Ambos ejercieron la jefatura del Estado. Ambos debían haber sido invitados. Esto no es si a uno le parece legítimo o no, esto es que legalmente ejercieron la primera magistratura.
Ya que estos días se ha hablado tanto de símbolos: un presidente representa a todos los colombianos, incluso a quienes piensan distinto. Excluir a expresidentes de una ceremonia de Estado es un gesto de pequeñez. Colombia necesita más unidad y menos polarización.
Excluir a Santos y a Samper de la posesión empequeñece a De la Espriella, quien no entiende que ese acto no es una fiesta privada, ni la institución presidencial una extensión de sus antipatías. La institucionalidad empieza, precisamente, por saber sentarse con quien no se quiere.
Muy mal precedente que muestra el odio con el que gobernará este hombre que hace dos días apareció arrodillado ante el amor de Dios.
Decir que el @CeDemocratico no es de derecha no significa que sea de centro y mucho menos de izquierda. Quiere decir que esas categorías no dicen nada: el @CeDemocratico cree en la seguridad como base del desarrollo social, la libertad económica y la política social. Cree en el estado pequeño y austero, pero sobretodo en la disciplina de estudiar cada tema para buscar la mejor alternativa y solucionar los problemas sociales.
Raúl no era centrocampista, sino (segundo) delantero puro. Sin embargo, cuando caía era capaz de relacionarse como el mejor e incluso de asistir como un enganche, de ahí que varios técnicos lo usaran como medio de banda.
La discusión de etiquetas es propia de quienes no entienden la complejidad del mundo. Son las soluciones bien diseñadas para los problemas, los que transforman la vida de los ciudadanos.
Y la ventaja de la política es que cada uno representa lo que quiere y hace lo que puede. Sí, soy uribista. Creo en la seguridad como eje sin el cual no es posible la libertad, creo en el desarrollo económico, la política social, la austeridad del Estado, que debe meterse solo en lo necesario. Llámenlo como quieran, yo no estoy por el nombre, sino por los resultados: seguridad, crecimiento económico y bienestar social, los más pobres con plata en el bolsillo.
Subieron una recopilación de los 88 goles de Ronaldo Nazario regateando al portero, y me he dado cuenta que esto ya no se ve en el fútbol actual. Una pena.
Fue en agosto de 2017, cuando aún era fiscal en la Unidad de Delitos de Violencia Intrafamiliar. Había recibido un proceso que ya venía avanzado y todo apuntaba a una condena inevitable. El expediente era contundente: un escolta de la UNP era acusado de haber golpeado a su pareja hasta hacerle perder el globo ocular izquierdo. Existía un dictamen médico legal que respaldaba esa versión.
La mujer acudía con frecuencia a mi despacho. Siempre llevaba un parche negro cubriendo su ojo izquierdo. Nunca le pedí que se lo retirara. No había necesidad porque la lesión ya estaba acreditada por un informe pericial.
El juicio avanzaba hacia su desenlace. Y un sábado fui a Unicentro, para comprar un regalo y mientras observaba una vitrina, una mujer pasó al otro lado del vidrio, su rostro me resultó familiar. Era la “víctima”. Levanté la mirada con atención y sentí escalofrío. No llevaba el parche. Su ojo izquierdo estaba completamente sano.
Ella también me reconoció. Por un instante nuestras miradas se cruzaron. Después dio media vuelta y comenzó a caminar apresuradamente. Yo salí tras ella, la detuve, la confronté y alcancé a tomarle una fotografía. De inmediato informé lo sucedido a la jueza del caso y le mostré la imagen.
En la siguiente audiencia, la jueza le ordenó retirarse el parche. La mujer se negó una y otra vez, hasta que, en un impulso desesperado, el acusado se acercó y le arrancó el parche.
La sala quedó inmóvil. El ojo que durante meses había sido presentado como perdido estaba intacto. Aquel instante cambió por completo el rumbo del proceso. El hombre fue absuelto.
Ese día comprendí una de las lecciones más profundas de mi vida como fiscal: existe una verdad procesal, construida con las pruebas que llegan al expediente, y existe una verdad verdadera, la que realmente ocurrió. No siempre coinciden. Y cuando la justicia confunde una con la otra, corre el riesgo de dejar de ser justicia.
El deber del aparato judicial es tener el valor de rectificar, aunque ello implique desmontar un caso que parecía resuelto.
Aunque fui victima del periodismo salvaje, y considero que los verdugos no deberían pedir clemencia, fijaré mi justa posición:
Estas tres periodistas @C1Palomino@paulabolivar@MONYRODRIGUEZOF desconocen que el periodismo serio también debe respetar el derecho a la contradicción y a la confrontación de las versiones. Ningún periodista está legitimado para destruir la imagen, el buen nombre o la trayectoria de una persona sin escucharla previamente y valorar sus argumentos.
Si @RafaPovedaM solicita ser escuchado antes de la publicación para exponer su versión y aportar los elementos que considere pertinentes, negarle ese espacio y ese derecho plantea serios interrogantes sobre el equilibrio y la imparcialidad del ejercicio periodístico. Publicar primero y escuchar después debilita la credibilidad del periodismo.
Resulta paradójico que estas tres periodistas quienes reivindican constantemente, y con razón la igualdad de derechos, hoy quieran relegar las garantías fundamentales de quienes son objeto de sus investigaciones. La igualdad exige proteger el debido proceso y el derecho de defensa de todos, sin distinción de género. En este sentido, los derechos de la dignidad de las mujeres, no están por encima de la dignidad de los hombres.
El periodismo en Colombia necesita una profunda reflexión sobre sus estándares éticos y los mecanismos de responsabilidad frente a los daños que puede causar. La libertad de prensa es un pilar de la democracia, pero no puede convertirse en un escudo frente al deber de actuar con rigor, equilibrio y responsabilidad.
¡Escúchenlo todo! 👇👇👇👇👇