Mi ex se casó poco después de nuestra separación, y no tenía ningún problema con eso hasta ahí todo bien. Lo que me sorprendió fue que meses después, su esposa me escribió y me dijo:
Dijo: «¿Podemos cenar juntas?»
Le pregunté: «Si, pero para que?»
Me respondió: «Hay algo que quiero preguntarte… y prefiero hacerlo en persona».
Estuve a punto de decirle que no.
Pero había algo en ese mensaje que me hizo aceptar.
Cuando nos sentamos en el restaurante, apenas tocó su comida.
Después de unos minutos, sacó su celular y me dijo:
«Antes de preguntarte algo… necesito que veas esto».
Y ahí empezó todo.