Querido Chespirito: eres un infiel, insensible, egoísta, odioso y te detesto por eso. Pero te detesto aún más porque a pesar de eso, me hiciste llorar con este final recordándome cuanto amo tu trabajo y el putisimo Chavo del 8. Gracias, maldito genio infiel.
Lo admito, lloré con ese diálogo y escena final de Chespirito: Sin querer queriendo
“Uno puede recuperar el dinero, el amor, el prestigio; pero no el tiempo, por eso hay que cuidar las cosas que recuerdas”
Gracias por esa nueva lección de vida que diste con esa frase