Os quiero contar un buena historia basada en acontecimientos históricos. Transcurren en un pueblo del interior de Valencia llamado Quesa y trata de como personas de diferentes etnias, buenas y nobles junto con otras interesadas y malvadas, dieron forma a tiempos convulsos.
Hasta la gente no-Twitter está preocupada ya por la situación (nosotros más, eh, nosotros siempre más). Reina por todas partes la sensación de estar viviendo la calma antes de una tempestad.
Carlos Espí me parece un delantero impresionante, con un futuro enorme y que lleva el gol en la sangre. Sin él, el Levante no se hubiese salvado.
Pero no entiendo por qué el Real Madrid vende a Gonzalo, que es de su cantera y tiene mucho talento, para fichar a Espí.
No señalar a personas particulares desde púlpitos políticos.
No señalar a personas particulares desde púlpitos políticos.
No señalar a personas particulares desde púlpitos políticos.
No culpar a otros de tu incapacidad para resolver problemas, sobre todo si gobiernas 8 años.
En octubre de 2011, Luis de la Fuente fue despedido del Deportivo Alavés después de nueve jornadas. Las llamadas dejaron de llegar. Pasó dieciocho meses sin trabajo.
Siguió yendo al mismo bar a desayunar. Siguió leyendo el periódico. Un día de 2013 encontró un anuncio pequeño en las páginas de deportes: la Real Federación Española de Fútbol buscaba entrenador para sus categorías inferiores. Llamó a Iñaki Sáez, antiguo seleccionador, que lo conocía. Mandó el currículum. Esperó.
La Federación le ofreció el puesto. El contrato duraba tres meses. La misión: clasificar a la sub-19 para el Europeo de Lituania. Sin garantías más allá de eso. De la Fuente firmó el 1 de mayo de 2013.
Lo que vino después fue un trabajo invisible. Campos juveniles, contratos cortos, categorías que nadie sigue. En 2015 ganó el Europeo sub-19 con un equipo que incluía a Rodri, Mikel Merino y Unai Simón. Luego la sub-21. Luego la absoluta. El 19 de julio de 2026, en el MetLife Stadium de Nueva York, levantó la Copa del Mundo.
Trece años después del anuncio en el periódico.
La carrera de De la Fuente no tiene la narrativa habitual del crack que triunfa: no dirigió al Madrid ni al Barça, no pasó por ningún gigante europeo, no tuvo un momento de revelación brillante que el mundo aplaudiera. Tuvo dieciocho meses sin llamadas, un anuncio pequeño, un contrato de tres meses y la decisión de presentarse.
❓ ¡¿La broma más pesada de la historia?!
El comandante de un vuelo repleto de argentinos informó que habían vencido:
"Los dos equipos lo han dado todo, pero la final de un Mundial lamentablemente solo la puede ganar uno. Desde aquí queríamos dar la enhorabuena a nuestros compatriotas argentinos"