Nadie habla del primer chico que te trata como merecés y luego cambia por completo, hasta convertirse en alguien que desearías no haber conocido nunca.
Perder a un hombre que no hacía planes contigo, que podía pasar todo un día sin saber cómo estabas y que no hizo el mínimo esfuerzo cuando las cosas se enfriaron, no es perder nada en absoluto.
Qué atractivo es un hombre cuando sabe comunicarse bien. No desaparece, te cuenta lo que hace, se disculpa si tarda en responder y no te deja adivinando nada.
Cortaste un pedazo de mí y ahora me desangro. Me quedé aquí sin ti, a la mierda todas tus razones.
Perdí la cabeza, sabes que no fue mi intención, ahora lo veo, corres y lo repites y no puedo retractarme, así que en el pasado es donde lo dejaremos.
Por una vez en la vida ya no quiero entender a los demás, quiero que me entiendan a mí, ya no ser yo la que salva el vínculo, quiero sentir que no quieren perderme, que me quieren tener en sus vidas.
Déjense de cuento, el hombre que te quiere de verdad te va a demostrar interés todos los días, te propone planes, te busca, te procura y realmente nunca haría algo para hacerte sentir mal.
No necesitas al hombre perfecto, necesitas a un hombre que pueda controlar sus emociones, asumir sus errores y aceptar conversaciones incómodas sin cerrarse, volverse en tu contra, ni lanzar golpes bajos cada vez que la cosa se pone seria.