Algunos gritaban a los cuatro vientos que había que achicar el Estado. Pero cuando llega una emergencia como un aluvión, corren a pedir su ayuda.
El Estado les sobra hasta que lo necesitan.
Weon, movieron hasta los militares en 3 horas a Las Condes...weon 3 horas!! y cuando pasó lo del norte los csm no fueron capaz de mover un dedo el primer día, ahí tienen al sdw que eligieron dándole prioridad a su sector porque el resto de Chile no le importa...
@Leo_ChavezB Vila Matas se salva con Suicidios ejemplares, todo lo demás son libros sobre escritores que hablan de otros escritores. Por favor seamos serios. Ni siquiera es buen prosista
Si quieres entender lo que está pasando en Brasil y por qué el pueblo le dará el poder a un ultra derechista con problemas con la justicia tienes que ver "Apocalipsis en los trópicos"; está en Netflix.
Explica como los evangélicos están destruyendo la política continental.
@NoBardamu El nivel de anfeta que manejaba, más sus alucionaciones místicas y paranoides, una mentira así (si es que lo fuera) era lo más suave que podía decir
Se acuerdan cuando decían que Maduro nos mandaba sobres de 50 lucas a cada uno por protestar?
Bueno, Piñera le pagaba 100 UF mensuales a Hermosilla por información sobre el Estallido, EN EFECTIVO 😂😂😂
Oye, preciosa, no me cuadra que seas una "artista censurada", pero todos los días das entrevistas donde sales a negar el genocidio en Gaza. Yo diría que quienes sí fueron censurados son los +200 periodistas palestinos asesinados.
Me aburrí de que me acusen de antisemita, sionista, proHamás, antipalestino. Por si a alguien le interesa, un artículo que publiqué en El País hace un par de años:
¿Qué significa ser judío? Yo debo serlo: mi madre lo es porque su madre lo fue porque su madre lo fue. Así que soy judío, aunque, en la práctica, me define más ser escritor o hincha de Boca. Pero lo soy, aun si no termino de saber qué es eso. Ser judío, dijo algún judío, es preguntarse qué significa ser judío.
No es, sin duda, una religión, y esa es su originalidad. Nadie diría soy católico porque sus antepasados lo fueron. Diría, si acaso, soy español, soy mexicano, soy católico si creyera en su dios. Los judíos no: para ser uno, alcanza con ser hijo de una. No es una decisión, es una herencia; no es una creencia, es una tradición.
Ser judío es, para mí, una manera de leer la historia, recordar un recorrido de milenios por todo tipo de vicisitudes, recordar tantos filósofos y músicos y sastres y obreros que lo fueron, recordar que a mi bisabuela Gustawa Rosenberg la asesinaron los alemanes en Treblinka, y recordar con orgullo que los judíos fueron uno de los muy pocos pueblos que vivieron siglos sin Estado ni reyes ni dinero ni cárceles. Esa era su distinción, su diferencia -que les valió persecuciones y matanzas. Todavía, en castellano, la palabra judío puede ser un insulto. Lo sostiene el Diccionario de la RAE: una de sus acepciones es “persona avariciosa o usurera”. Y los señores académicos la mantienen y muchos hispanoparlantes lo creen. Como se creen, ahora, que judío e israelí son sinónimos.
Fue una pena: a mediados del siglo pasado, cuando la masacre superó todo lo previsible, la respuesta de algunos judíos consistió en perder su diferencia, armar un Estado, armarlo, parecerse a los otros. Yo lamento que se haya creado ese país: hubiera sido mejor seguir mezclándonos, moviéndonos, descreyendo de ejércitos y jefes. Pero entonces no parecía posible, y ahora somos muchos los que lamentamos que Israel -como Irán, Arabia, El Salvador- haya sido secuestrado por una camarilla de extrema derecha y que, so pretexto de haber sido víctimas, haga víctimas a otros.
Soy judío, decía. Y eso, pese a lo que suponen muchos ignorantes, no supone que defienda a Israel. Por eso lamento también que tantos españoles y ñamericanos se crean -o pretendan creer- que judío e israelí son la misma cosa y, peor, que israelí y gobierno israelí también lo son. Son muchos los israelíes y somos muchos los judíos que no compartimos sus políticas -como fueron muchos los norteamericanos que no quisieron pelear contra Vietnam, muchos los españoles que no apoyaron los asesinatos franquistas.
Por eso me duele que la violencia del Estado de Israel sirva para refrescar el antisemitismo clásico. Me duele, por ejemplo, la ligereza con que tantos periodistas atribuyen el apoyo norteamericano a Israel a un supuesto “lobby judío”, tan poderoso y rico que obliga al gobierno USA a defender a sus correligionarios. Es la versión actual de esa panfletería que, durante siglos, pretendió que todos los judíos eran ricos, avaros, prestamistas rapaces, mentirosos: la vieja “conspiración judeo-masónica”, el Diccionario de la RAE. ¿No es más simple entender que Estados Unidos necesita una avanzada en una de las regiones más explosivas del planeta y que por eso sostiene a Israel desde hace casi 80 años? ¿O que cuando vende innúmeras armas a Israel el que gana fortunas es el famoso complejo industrial-militar norteamericano, sus fabricantes de armas -todos muy gentiles-, que forman un lobby tanto más poderoso que cualquier junta judía? ¿O que por eso el desdichado presidente Biden sigue perdiendo votos pero no detiene la masacre de Gaza?
Parece que no: que nos resulta más familiar hablar de esos “lobbies judíos”, oscuros y siniestros, en la mejor tradición del antisemitismo europeo. El gobierno ultra de Netanyahu mata por la misma razón que muchos otros: para aferrarse a su poder. Es lo que hizo el general Galtieri cuando quiso invadir las Malvinas o el cabo Hitler cuando quiso hacerse con Europa. Más allá de que ese hombre sea judío o mahometano o hincha de River Plate, lo que importa son sus ambiciones, su política, su idea del mundo –que se parece mucho más a las de Trump, Orban o Bukele que a las de millones de judíos.
Yo -ya queda dicho- soy judío: no tengo nada que ver con señores como Netanyahu, de la misma forma en que soy español y rechazo a Abascal, argentino y rechazo a Milei. Pero a muchos les conviene mantener la confusión: que el gobierno israelí no lo hace por ultraderechista, que lo hace por judío. La falacia es el producto de siglos de discriminación: sería bueno aprovechar esta desgracia para empezar a corregirla.