Una mente magnífica la de Antonio Gala, conocedora del mundo y de las personas que en él habitan. 32 años han pasado desde que dijera estas palabras sobre «este futuro tecnológico»...
El problema de la modernidad es que lo único que se le ha ocurrido para acallar el dolor es aumentar el placer. Y la fórmula ha sido tan exitosa que la falta de placer, de placeres, se interpreta hoy como un dolor.