Ya escuché la mayoría de este disco, y sigo sintiendo la mitad que me hizo sentir Feliciilandia, siento que sufre lo mismo que Sayonara, es difícil revisitar todo el álbum, además de que sigue con el mismo concepto pero con más producción, peor elaboración.
Mis hijos me dieron sus ahorros de un año para que les comprara esto, yo sé que van a estar felices cuando lleguen del colegio y vean esto, pero ellos me hicieron más feliz a mí, seguimos con la tradición antes lo hice con mi papá ahora lo hago con mis hijos