+ se repetía a sí misma que no podía mostrar una mala imagen ante la mujer, por lo que tragó aire y se inclinó.
—Mil discuspas de parte de la nación, lo último que deseaba era asustaros con premisas falsas... —el papel se arrugaba en su mano.
A la espera del mensaje se encontraba, cuál sería la información cuando era de suma importancia que la Gran Maestra fuese en persona.
—¿Eh? —sorprendida se mostró.
No comprendió, ¿para ella?
La carta tomó, su ceja comenzó a temblar, su labio le acompañó, +
El asunto empezaba a preocuparle, pero solo saldrían de dudas en el momento en que Jean le entregase la carta.
El sello de lacre rompió con tal de extraer el comunicado.
En silencio, leyó para sí misma, alzando una ceja. Fue imposible guardar la compostura en ese momento, pero+
+ sobre su barbilla, ¿Barbatos no estaba al tanto de que la arconte hydro no se encontraba?
Había algo que se le estaba escapando, la pregunta era el qué.
—Si es de vital importancia, marcharé a darle el aviso a vuestra arconte.
Terminó por acceder al salón, colocando la chaqueta tras el respaldo de la silla, mas no se sentaría hasta ver a la mujer acompañarla.
—Por favor, no es necesario, mas sí me haríais un favor de saber la gravedad del asunto.
La carta le tendió. La diestra dejó +
Tan pronto como la mujer se adentró en la casa, Clorinde cerró tras ella, acompañándola al salón.
──────Puedo leerla por ella ──────convino, sorprendida por la cortesía de la mujer. Optó por pasar delante, sus tacones resonando en el parqué──────. Aunque si +
+ —Marcharé a donde quiera que se encuentre. Es de vital importancia que la carta sea leída —insistió sin adentrarse más en el hogar, pues con su diestra indicaba a la mujer que por delante marchase.
Su postura recobró, sus mejillas mordió en su interior, ahora qué.
Lo mejor era pasar y gestionar la situación con la palabra.
A su interior se adentró, retirándose el abrigo, mostrando la camisa verde junto al blanquecino pantalón.
+
Aquel nombre despertó un recuerdo en la verduga, pues recordaba en su enfrentamiento amistoso con Eula, la mencionó de aquella mujer.
Así que era ella...
──────Clorinde, Verduga del Justiciazgo ──────se presentó ella. Luego, miró hacia atrás, y se echó a un lado +
No esperaba menos de la casa de una exacorten.
La zurda llevó a su pecho a la par que la diestra descansó en el mango de su espalda, inclinando con sutileza su torso.
—Jean Gunnhildr, Gran Maestra Intendiente de los Caballeros Favonious. Vengo en nombre de la +
Desde que se trasladó temporalmente a la casa de Furina, rara vez esta se veía con una sola mota de polvo, con una pelusilla en el suelo o una arruga en las cortinas.
Su disciplina no estaba únicamente en la espada, sino también en cómo se comportaba con todo a su +
No estaba a favor de abandonar la nación, menos a sabiendas de que Varka se encontraba en ella, lo valoraba como Caballero, no conocía a hombre más fuerte que él, pero como gobernante... bueno, al menos su madre había vuelto.
Sus traje blanquecino y verde desentonaba con los +
+ pomposos vestidos de la nación, ¿cuándo fue la última vez que pisó Fontaine?
La espada acomodaría en su costado una vez hubo salido de su hotel. La carta miró dándole la vuelta, por qué Barbatos le pediría algo así.
Preguntando logró llegar a la entrada +