La generación X(1965/1982) se crió merendando bocatas de aceite con azúcar, mortadela con tulipán, chorizo Revilla con lonchas del Cigarral, chopepork Crismona de lata y de fuagrás La Mina o Louriño.
Es la explicación de porqué son tan superiores a todas las que vinieron después.
¿Os he dicho que mi primo Julián, el palangana, está casado con una muchacha de Vitoria? Mamen Atxuparla Fuerte se llama la criatura. Socia 2347 del Deportivo Alavés. Esta noche hay jaleo en casa de mi primo seguro.
El 28 de agosto de 1964, el Diario de Cádiz reivindicó al Betis como “el club más popular de Andalucía”.
Entre 1944 y 1964, el Betis había estado más temporadas en Tercera que en Primera.
No está mal para ser una moda.
Manquepierda es arrancarse a cantar el himno estando eliminados en 8vos de UEFA
Manquepierda es el bufandeo en la final de Copa del 97
Manquepierda es el ¡Te quiero Betis! tras la final de Wroclaw
Manquepierda es esto. Manquepierda es el Betis.
Hoy en la estación de Santa Justa en Sevilla me han robado una maleta negra con un portátil MacBook serie 13, apuntes de la facultad y un libro muy personal de mi abuelo. Ruego difusión. Fue alrededor de las 20:40 de la tarde. El portátil seguramente no, pero el libro, por favor.
Mi hija me pidió que la cambiara de colegio.
Así. Sin lágrimas. Sin enojos. Sin rabia.
Solo se me acercó mientras yo preparaba la cena y dijo despacio:
—“¿Puedo estudiar en otro lugar?”
Le pregunté si había pasado algo.
Me dijo que no.
Le pregunté si no tenía amigas.
Me dijo que no sabía.
Entonces le pregunté si alguien la trataba mal.
Y se quedó callada.
Esa noche no pegué los ojos.
Al día siguiente inventé que tenía que hablar con la directora.
Pero en realidad fui a mirar.
Me quedé en un pasillo y esperé al recreo.
Y ahí la vi.
De pie junto a la verja, con el termo en la mano, mirando al suelo.
Un grupo de niñas pasó y se empujaron entre ellas riéndose.
Un niño le tiró el jugo en la blusa y salió corriendo.
Otra niña le sacó una foto escondida con el celular y la mostró entre risas.
Ella no dijo nada.
Solo apretó los labios.
Como si ya estuviera acostumbrada.
Pero lo que más me dolió no fue eso.
Fue ver que una profesora pasó justo en ese momento.
La miró.
Miró a los otros.
Y siguió caminando como si nada.
Como si mi hija fuera invisible.
Después escribí al colegio.
Les conté lo que ella me había insinuado.
Que en el aula le escondían los cuadernos.
Que en los pasillos le ponían sobrenombres.
Que en el grupo de WhatsApp se burlaban de sus fotos.
Me respondieron con la típica frase:
—“No se preocupe, son cosas de muchachos. Lo estamos manejando.”
Pero no hicieron nada.
Nada.
Esa tarde, al volver a casa, me preguntó bajito:
—“¿Ya lo pensaste?”
Le respondí que sí.
Y que no tenía que volver más a ese colegio.
No preguntó por qué.
Solo dejó su mochila en la esquina y respiró profundo.
Como quien por fin suelta un peso que llevaba cargando sola.
Ahora estudia en otro lugar.
Ni más grande.
Ni más moderno.
Solo más humano.
Donde la miran a los ojos.
Donde la llaman por su nombre.
Y donde no tiene que hacerse pequeña para no ser molestada.
Porque un niño —o una niña— no pide un cambio de colegio por antojo.
Lo pide cuando ya no puede más.
Y lo más desgarrador no es lo que hacen sus compañeros…
sino lo que no hacen los adultos que se supone debían cuidarla.
Y ojalá esto no fuera tan común.
Ojalá no fuera yo una de tantas madres que aprendió demasiado tarde.
Porque hay algo que nunca se olvida:
el día en que tu hija te pide, casi en susurros,
que la saques del único lugar donde debería sentirse protegida.
Historia anónima
La vida no se lo está poniendo nada fácil a una peque a la que queremos mucho ni a la pedazo de madre que tiene.
El que pueda que eche un cable.
Esto está muy cerca de cualquiera de nosotros, mucho más cerca de lo que pensamos.
Esto es GRAVISIMO. El árbitro del VAR arbitrando el mismo la jugada. Diciéndole al árbitro de campo que no hay falta previa y que le da con el codo en la cara.
Esperemos las explicaciones de la @rfef ... Ah no... Que no las va a dar...