Los muertos en el Mediterráneo son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas: el desinterés por el bien común y la corrupción en los lugares de procedencia, un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión, el miedo que fomenta prejuicios y desprecio, el pensamiento de que estos problemas no nos competen, los cálculos criminales de quien se lucra a costa del drama de otros, el paso lento y difícil de una mera gestión de las emergencias a la elaboración de políticas orgánicas y compartidas. #VisitaPastoral #Lampedusa
Esta comparación, que sale cada dos por tres en redes sociales, es ignorante por todos lados y voy a tratar de explicar por qué, porque además muchas veces las respuestas caen en lo mismo por el otro lado.
En primer lugar el que sale en el vídeo no eligió estar ahí, lo llevó la mili forzosa y lejos de volver "endurecido", la guerra deshizo a los hombres en masa y por completo. De los 16 millones de estadounidenses que sirvieron, 1,4 millones fueron tratados por "fatiga de combate", lo que hoy llamamos estrés postraumático, y el 40% de todas las bajas médicas fueron psiquiátricas. Swank y Marchand que tras 60 días de combate continuo, el 98% acababa como baja psiquiátrica y del 2% que aguantaba encontraron un rasgo común, la "personalidad psicopática agresiva". O sea, el que no se rompía no era un héroe, era más bien un psicópata. Muchos volvieron rotos mentalmente por décadas o de por vida.
Además, la comparación no entiende cómo funciona el estrés. La respuesta de lucha o huida está hecha para amenazas breves con descanso después, la cebra huye del león y luego pace, que es la idea de Sapolsky en 'Why Zebras Don't Get Ulcers'. Lo que destroza el cerebro es quedarse encendido, alerta, la activación sostenida sin recuperación, un fenómeno conocido como "carga alostática", el desgaste que encoge el hipocampo y es por eso que 60 días de combate seguido rompían a casi todos, porque era algo muy prolongado, no porque fuese necesariamente muy intenso o muy dramático. Y por eso una vida de presión pequeña pero constante, sin control sobre el botón que apaga el estrés, también va minando, aunque no tenga ni un solo momento dramático y parezca que se vive genial. Ninguna generación es "débil" por sí sola, el estrés crónico desgasta a cualquiera. Lo que sí es verdad es la otra mitad. A estas generaciones se las crió más blandas, con menos aguante a la frustración, y sobre promesas que no se cumplieron, el "estudia y tendrás trabajo" y el "esfuérzate y prosperarás", mientras les llegaba la precariedad, el acceso imposible a la vivienda, el empleo inseguro, etc. Menos curtidas y bajo ese estrés pequeño y continuo, muchos colapsan por dos motivos a la vez, un modo de vida que aprieta, no mucho, pero continuamente y no suelta, y ninguna herramienta para contrarrestarlo.
Y esa crianza y esas promesas rotas las montaron las generaciones anteriores, las mismas que ahora se ríen. Antes de burlarse del chaval que se queja de su vida que miren quién lo crió blando y quién le vendió el cuento del bienestar rampante. Nadie nace débil y el estrés continuo puede tumbar hasta al más fuerte, pero al que además es débil por no haber sido templado a tiempo lo destruye por completo.
Hace ochenta y dos años, en el sexto día del sexto mes a las seis de la mañana, comenzaba un idolatrado desembarco angloamericano en las playas de Francia. Traía consigo la podredumbre y la decadencia; si Dios no lo remedia, la muerte de Europa.
Hace bastante tiempo que la burguesía perdió lo que heredó de la nobleza, la clase a la que se enfrentó para ocupar su puesto como clase dominante pero de la que tomó valores culturales, honor civilizatorio y algo de pudor. Pero a partir de finales del siglo XX, y como bien dice @DiegoFusaro, la clase dominante actual es "postburguesa y antiburguesa". Son ricos chonis, vulgares, individualistas extremos, que pasan de la caridad católica y del pudor protestante luterano. Hoy en día, las clases dominantes de las democracias están más llenas de estúpidos e imbéciles con influencia social que nunca antes en la Historia.
Me hace gracia que lo que pretende mostrar como prueba de las barbaridades de la conquista es justo lo contrario, es una prueba de las garantías jurídicas que había durante la conquista y que eran totalmente adelantadas a su tiempo.
Ese documento es el fallo del juicio de residencia abierto contra Cortés. Esto era un procedimiento ordinario que se aplicaba a todo gobernador indiano al final de su mandato para rendir cuentas. Y ojo, que no acusaba el rey, eso es falso, durante el período de residencia se abría una pesquisa pública en la que cualquier vecino podía presentar querella, incluidos los propios indios a través del Protector de Indios. Caciques de Tepeaca, Texcoco, Cholula y Cuernavaca testificaron contra Cortés. También los frailes que habían acompañado las campañas. Cortés pasó por el procedimiento como cualquier otro. El Consejo de Indias dictaminó que parte de sus actuaciones habían sido "mal hechas" y ordenó liberar a los esclavos.
Básicamente @Claudiashein enseña un papel que prueba que España juzgaba en procedimiento ordinario a sus propios capitanes por los excesos cometidos contra los indígenas, con los propios indígenas como acusadores legítimos en el juicio.