Escribo desde dentro| Apasionado del futbol, el café y la nutella| La vida y el corazón están llenos de nombres y rostros| La perrita de la foto es Maggie
Hace 31 días, por mera misericordia, fui ordenado Sacerdote de Cristo y de la Iglesia. El corazón arde y las manos tiemblan. Oren por mí para que así sea siempre.
¡Dios sea bendito!
Evangelio del lunes 3 de noviembre del 2025.
En el Evangelio según San Lucas 14, 12-14, Jesús dirige una enseñanza crucial al fariseo que lo había invitado a comer. Le aconseja que, al ofrecer un banquete, no invite a sus amigos, hermanos, parientes o vecinos ricos, quienes podrían devolverle la invitación. En cambio, le insta a llamar a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos. De esta manera, su acción será verdaderamente desinteresada, y será dichoso porque, aunque ellos no pueden recompensarle, recibirá su recompensa en la resurrección de los justos.
La Palabra de Dios nos revela hoy la pedagogía divina de la gratuidad. El Señor nos llama a romper con la lógica mundana del interés y la reciprocidad, ese "doy para que me des" que termina por envenenar nuestras relaciones. Estamos llamados a ser un reflejo vivo de la Caritas (Amor) de Dios, que da el sol a buenos y malos sin esperar nada a cambio. Esta es la verdadera magnanimidad del cristiano: actuar no por el aplauso humano o la ganancia social, sino con una intención pura, buscando exclusivamente el bien del otro. La Iglesia nos enseña que el amor auténtico es siempre desinteresado y tiene una opción preferencial por el vulnerable; de lo contrario, es solo egoísmo disfrazado.
Esta enseñanza exige una conversión radical de nuestras prioridades y de nuestra agenda. La acción concreta es clara: ¿A quién invitas a tu mesa? No solo la mesa física, sino la mesa de tu tiempo, de tus recursos y de tu atención. El Evangelio te confronta hoy y te pregunta: ¿Sigues buscando solo a los que te recompensan socialmente, a los que "te sirven" para tus proyectos? Atrévete a incluir activamente a aquellos que la sociedad descarta y margina: el enfermo que no puede pagarte la visita, el anciano solitario, el migrante sin redes. El compromiso cristiano no es una comodidad; es una acción que debe doler, que incomoda y que nos saca de nuestra zona de confort, asegurándonos la única recompensa que importa: la del Reino de los Cielos.
Sorpresiva declaración del presidente @lopezobrador_
Que no fue un error revelar el teléfono de @Nataliekitro, autora del reportaje de New York Times que vincula a aliados con presuntos nexos con el crimen organizado. Y que, si hay problema, ¡que la compañera cambie su número!
Hasta el último día todo es adviento.
Un adviento constante y eterno.
Un solo grito: “Ven”.
Un ven que sale desde la entraña,
desde lo incompleto;
desde los fracasos y las mediocridades
en que uno se va instalando,
sin casi darse cuenta.
Un ven que planta sus cimientos
en los anhelos más hondos,
y alza el vuelo
en los versos más sinceros.
¡Ven!
Un grito que brota desde la impotencia
ante el mal
que no sabes cómo afrontar;
desde el temor al desierto;
desde el no estar a la altura...
pero también desde el horizonte
de una tierra prometida
donde hay más verdad,
donde el bienestar lo es
para todos,
donde se destierra la acritud
que a tantos condena
sin juicio.
Una tierra donde el amor es
lágrima, y júbilo, y encuentro.
Es toalla ceñida y ternura en el gesto.
Es…
¡Tú ven!
A liberar tantos egos
que andamos presos
en un laberinto de espejos.
A mostrarnos la puerta
a la tierra de todos.
Ven.
Solo eso.
Todo eso.
Ven.
Hoy mis papás cumplen 43 años de Matrimonio. Dios me regaló el sacerdocio gracias a ellos.
¡Felicidades! ¡Los amo!
¿Me regalan una oración por ellos hoy?
En Dios siempre existen las 'segundas oportunidades'. Si de momento le fallaste, recuerda que aún tienes la posibilidad del arrepentimiento y la conversión e iniciar de nuevo un camino según su voluntad. Si de corazón lo buscas, Él te esperará con los brazos abiertos.