Ganaban 2-0 con un jugador más y se los empataron. Les ganaron otro partido sobre el final. Les metió un gol un profesor de escuela neocelandés. Festejaron empates y derrotas dignas como Los Pumas de otras épocas.
Quisieron instalar épica de público en una ciudad de 20 millones de residentes argentinos, y cuando salieron de ahí no llenaron una sola tribuna. Viven de un discurso y una mentira total. Y se vuelven otra vez con el culo bien roto. Exclub. Exclásico.
Terrible batacazo en el grupo de River que nos cae mal. La gran diferencia ahora es que un empate vs. Monterrey nos deja muy mal parados para la última fecha, cosa que hubiera sido muy distinta si hoy se daba la lógica. Lo que no cambia es que ganando el sábado estamos adentro.