Nunca he conocido a un niño que nazca sabiendo de qué color debe pintar el cielo. Lo pinta verde, naranja o morado. A veces mezcla todos los colores hasta que el dibujo deja de parecerse al mundo y comienza a parecerse a su imaginación. Nadie se preocupa demasiado por esa libertad. Sonreímos. Decimos que los niños son creativos. https://t.co/UF4Y147Pwk
Con frecuencia se dice que un buen terapeuta sabe escuchar. Sin embargo, la presencia terapéutica va mucho más allá de una escucha atenta. Es una forma particular de habitar el encuentro con el otro. https://t.co/nmtJq1uMix
Existe una idea muy extendida de que el duelo consiste en llorar, extrañar y aprender a vivir con la ausencia. Todo eso es cierto. Pero hay una parte de la que se habla poco... https://t.co/eHvRpWgGZk
Ya no peleo con mi cuerpo.
Sigo viendo lo que quiero cambiar,
pero ya no me rechazo.
Dejé de castigarme…
y empecé a sostenerme.
Y desde ahí, todo empezó a responder.
#Cuidatumente
Ya no peleo con mi cuerpo.
Sigo viendo lo que quiero cambiar,
pero ya no me rechazo.
Dejé de castigarme…
y empecé a sostenerme.
Y desde ahí, todo empezó a responder.
#Cuidatumente
La decepción es una emoción profundamente vinculada a las expectativas, a nuestros deseos y a las formas en que el ego se proyecta sobre los otros y la realidad. Lejos de ser únicamente incómoda, puede volverse una experiencia valiosa: nos invita a revisar nuestros vínculos, a cuestionar lo que esperamos y desde dónde lo esperamos. En ese proceso, permite distinguir con mayor claridad qué relaciones nutren y cuáles drenan, para así quedarnos con aquello que realmente importa y sostiene nuestra energía. #cuidatumente
El mismo espejo, otra mirada
La semana pasada me miré en el espejo y no me gustó lo que vi.
No fue dramático, pero sí duro. El juicio apareció rápido, casi automático.
Hoy volví a pararme frente al mismo espejo.
El cuerpo no cambió radicalmente. No hubo transformación milagrosa en siete días.
Lo que cambió fue la forma de estar ahí.
Entre una mirada y otra hubo duelo. Hubo despedidas. Hubo trámites, fiebre, cansancio y esa sensación de estar sosteniendo demasiado mientras el mundo no se detiene. Y, aun así, hubo constancia.
No desde la exigencia.
Desde el cuidado.
Hoy no me vi “mejor”.
Me vi en proceso.
Y sentí ternura.
Ternura por el cuerpo que sigue entrenando mientras el corazón aprende a despedirse.
Ternura por la disciplina que no nace del castigo, sino del deseo de mantenerse vivo.
Ternura por no haberme soltado cuando habría sido fácil hacerlo.
El espejo no reflejó músculos.
Reflejó dignidad.
Y entendí algo simple: la constancia no es dureza.
Es una forma silenciosa de amor.
#cuidatumente
Ayudo a mi cuerpo a moverse con capacidad, sostenerse con fuerza y lograr lo que deseo, confiando en que su forma se acomodará en el proceso
#cuidatumente
Qué difícil es mantener el vínculo con uno mismo.
Tolerar lo que no se ve bien
sin borrar lo que sí se está logrando.
El amor propio no es gustarte siempre.
Es no abandonarte cuando no te gustas.
#cuidatumente