me enamoré de esta frase: "no importa tu edad, siempre desearás haber empezado más joven, pero hoy serás lo más joven del resto de tu vida, así que empieza hoy"
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@jesusandres2471@TorresTavo Bueno, eso es entendible. Gracias amigo por aclararme dudas, entonces qué recomendarías comprar o adquirir? O simplemente una app de IPTV o geesports?
Por esto tengo claro que la plata no importa un culo en el amor en el mundo real. Acá uno ve a los Rappis repartiendo con la novia, luchandola juntos.
En redes sociales creen que el ser humano solo puede formar pareja cuando entra en el umbral para declarar renta.
Aun sabiendo que es broma (y me ha hecho gracia) merece la aclaración. Los nombres que conocemos son traducciones al castellano a través del griego y el latín. El Mediterráneo oriental llevaba helenizado desde las conquistas de Alejandro Magno, tres siglos antes de Cristo, y el griego koiné era la lengua franca de toda la mitad oriental del Imperio Romano, desde Antioquía hasta Alejandría. Los judíos de las provincias helenizadas llevaban generaciones usando nombres griegos o latinos junto a sus nombres hebreos, algo habitual en cualquier población sometida a un imperio lingüísticamente dominante. Mateo se llamaba Mattityahu, 'don de Yahvé' en hebreo. Juan era Yohanan, 'Yahvé es misericordioso'. Marcos viene del latín Marcus, nombre romano que llevaban muchos judíos helenizados. Lucas era Loukas, probablemente griego de Antioquía, que es una de las razones por las que su evangelio tiene el griego más cuidado de los cuatro. Y Pablo ni siquiera era apóstol original ni se llamaba así: era Sha'ul (Saulo), fariseo de Tarso con ciudadanía romana, que usaba su cognomen latino Paulus en el ámbito gentil. Los Evangelios se escribieron en griego koiné y los nombres se helenizaron primero y se latinizaron después. Que hoy suenen a nombres españoles es el resultado de dos milenios de tradición lingüística y de la particular tendencia que tenemos a castellanizar todos los nombres.