Increíble lo mucho que se puede olvidar cuando la mente está ocupada en otra cosa, lástima que todo vuelve a la realidad cuando el turno se termina y el regreso a casa se vuelve como una condena...
Es martes por la madrugada, estoy pedo en mi cuarto, fumando mi cajetilla escondida en mi balcón, escuchando a Belinda y extrañando los viejos tiempos, definitivamente mis vacaciones están valiendo la pena.