¿Cómo crees que vas a despertar a tu morra con un beso de sol y un temblor de la tierra?
A cerrar el putísimo estadio.
Te veo, Popocatépetl. You’ve got game.
En 1981, un hombre escaló los 442 metros de la Torre Sears, el edificio más alto del mundo. No era un espectáculo circense: fue una advertencia que puso en duda a todos los rascacielos y obligó a Chicago a repensar su propia ciudad.
Os lo cuento en #LaBrasaTorrijos.
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Si alguien hubiera vaticinado un Giro en el que Isaac del Toro rompería récord histórico de más días con maglia rosa a esa edad, con una etapa ganada, llegando líder a la penúltima etapa, subiéndose al podio de la general, poniendo al ciclismo al centro del país, todos habríamos firmado. Duele muchísimo que se haya perdido tan cerca de Roma, pero lo de hoy será de profundo aprendizaje. Este muchacho ya es leyenda y lo será cada vez más. Valoremos una de las mejores actuaciones que un deportista mexicano haya tenido.
En febrero de 2018, a pocos meses de participar en el Mundial de Rusia, Carlos Vela declaró que prefería "mil veces" ver un partido de basquetbol que uno de futbol. Una rareza difícil de comprender, pero válida y respetable. Ni se inmutó ante la acritud de las críticas de futboleros recalcitrantes. Se mantuvo "a su aire". En esa misma tesitura, cuatro años antes había decidido no tomar parte del Mundial de Brasil. Sincerote, desenfadado, políticamente incorrecto, seguro de sí mismo y algo desafiante, el mejor futbolista mexicano de los últimos años no tenía como prioridad jugar con la Selección. Lo hizo cuando quiso y donde quiso. Ha anunciado su retiro. Queda la sensación de que su carrera pudo haber tenido mayores alcances. Pero mientras él se sienta feliz, lo demás es lo de menos. Un alma libre, acaso justa de ambición. Un talento mayúsculo, de esos que no se dan en maceta.
Mi columna de hoy en @reformacancha sobre la propuesta de que las corridas de toros se vuelvan incruentas.
Sinsentido
La aberrante politización del tema taurino ha alcanzado su punto más álgido con la iniciativa de Clara Brugada para que las corridas de toros se vuelvan incruentas en la Ciudad de México. Justo un día después de que la Presidenta Claudia Sheinbaum calificara a la tauromaquia como una actividad cultural, la Jefa de Gobierno propuso modificar el formato de la lidia.
Eufemismos aparte, el proyecto equivale tácitamente a la prohibición de una manifestación lícita y llena de tradición, arte, belleza, valores, fuentes de empleo, derrama económica y sentido ecológico.
Suprimir banderillas, puyas y espadas, así como proteger los cuernos del toro y evitar su muerte, significaría arrancarle su esencia al toreo. La minimización del peligro le restaría razón de ser. La tauromaquia se convertiría en una pantomima desprovista de ritualidad, riesgo, emoción y drama.
La fuerza del toro es atemperada durante la suerte de varas. Si el toro no fuese picado, en muchas ocasiones llegaría entero al último tercio, sin poder ser toreado con la muleta, transformándose drásticamente la manera de ejecutarse los trasteos.
La prohibición encierra una enorme contradicción porque a la larga puede acarrear el exterminio de una especie supuestamente defendida por los antitaurinos que, salvo honrosas excepciones, se caracterizan por ser insultantes, violentos e intolerantes frente a quienes no piensan como ellos. En el colmo de lo paradójico, muchos enemigos del toreo se oponen a la muerte del toro pero son carnívoros y pugnan por el aborto.
La corrida no consiste en maltratar a un animal destinado exclusivamente a ser lidiado ni los aficionados somos unos sádicos que vamos al coso a ver correr la sangre, sino a disfrutar de una obra de arte ejecutada en pocos minutos frente a una fiera criada ex profeso para la lidia, que en cualquier momento puede herir o matar.
Los ganaderos son los verdaderos animalistas de esta historia. Se encargan de criar, alimentar y brindar extraordinarias condiciones de vida a sus camadas. Las dehesas son vastos ecosistemas donde se preservan otras especies. Por cada toro que muere en la plaza, otros siete se mantienen vivos en las ganaderías.
El festejo no es un espectáculo cruel puesto que el torero no disfruta con el supuesto sufrimiento del animal. Y digo supuesto porque está científicamente comprobado que el toro genera betaendorfinas que inhiben el dolor.
De ser aprobada, lo único que esta medida conseguiría es intercambiar la muerte digna del toro en la plaza por su sacrificio indigno, ventajoso y cruel en la penumbra del rastro.
Sería un rasgo antidemocrático, una imposición del gobierno actual desde la demagogia y la desinformación.
Un día como hoy, pero de 1902, nació Luis Barragán, el gran arquitecto y el único mexicano que ha ganado el Premio Pritzker.
Les contaré las tres etapas que tuvo a lo largo de su obra y cómo evolucionó su estilo con el paso de los años. Con fotos mías en su mayoría.
🧵 Va hilo:
Mil gracias a todos
Many thanks to all
Merci beaucoup à tous
Grazie mille à tutti
谢谢大家
شكرا لكم جميعا
תודה לכולכם
Obrigado a todos
Vielen Dank euch allen
Tack alla
Хвала ��вима
Gràcies a tots