Inicio campaña para decir que el destino le tiene algo muy gordo guardado a @FerranTorres20 .
Va a callar muchas bocas, hasta a Cristiano lo pitaron en el Madrid.
Calma tiburón, estamos contigo 🦈
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España está creciendo con pura continuidad. A Argentina no le dura más de tres pases cada posesión. No está teniendo nada sobre el que pararse. España, en ese sentido, es como una anaconda, va apretándote y te va dejando sin aire mientras se acerca a su objetivo final.
Los 4 jugadores de España 🇪🇸 que tienen su historia detrás para marcar en la final del Mundial 2026:
➤ Lamine Yamal: 19 años, dorsal 19 y día 19 la final para marcar su gol 19 con España entre todas las categorías.
➤ Baena: Podría marcar 2 goles en el Mundial 2026 como Iniesta en el Mundial 2010. En la jornada 3 contra una selección sudamericana entrenada por Bielsa y en la final.
➤ Oyarzabal: 6 finales jugadas como senior en su carrera y marcó en las 6 finales. 1 gol en cada final.
➤ Merino: Experto en marcar el gol de la victoria y retirar leyendas. Marcó a Alemania en 2024 (retiró a Kroos), marcó a Portugal en 2026 (retiró a Cristiano Ronaldo) y puede marcar a Argentina (retirar a Messi).
⚽ 🇦🇷 ¿Sabías que el nombre de la capital de Argentina, rival de España en la gran final del Mundial, nació en Sevilla?
Siglos antes de este partidazo, los navegantes de Triana y del Guadalquivir cruzaron el Atlántico llevando consigo la devoción a la Virgen del Buen Aire. Una fascinante historia de pilotos, conquistadores y "buenos vientos" que unió para siempre a Sevilla con Buenos Aires.
El humanista Jesús Pozuelo, fundador de @ispavilia, te cuenta este fascinante viaje en ‘Una Historia de Sevilla’.
Con la colaboración de la Consejería de Turismo y Andalucía Exterior de la Junta de Andalucía @viveandalucia
🔗 https://t.co/w7qPyaVIik
@Schultz_Report The probability for this toddler to play against this GOAT in World Cup Final 19 years later is 1 in 625 TRILLION 🤯🤯🤯🤯🤯🤯🤯
UNREAL MAGICAL FATE🪄…We’re witnessing something out of human understanding🤯🎉
Este es el mejor dato que vais a ver para la final del Mundial 2026: España 🇪🇸 - 🇦🇷 Argentina ⬇️
Dos selecciones ganaron la EURO y 2 años después el Mundial: 🇩🇪 y 🇪🇸
➤ Alemania 🇩🇪 ganó la Eurocopa 1972 y ganó el Mundial 1974. No volvió a ganar el Mundial hasta 16 años después en 1990.
Final del Mundial 1990: Alemania 🇩🇪 ganó a Argentina 🇦🇷 que era vigente campeona.
➤ España 🇪🇸 ganó la Eurocopa 2008 y ganó el Mundial 2010. No volvió a una final del Mundial hasta 16 años después en 2026.
Final del Mundial 2026: ¿España 🇪🇸 gana a Argentina 🇦🇷 que es vigente campeona?
📊 Argentina 🇦🇷 dos veces llegó a dos finales consecutivas del Mundial:
🏆 1986 y ❌ 1990
🏆 2022 y ¿❌ 2026?
Esta es una foto de Messi a sus 20 años en 2007 alzando a un niño recién nacido: Lamine Yamal.
La foto ocurrió en 2007. La UNICEF hizo una rifa para tomarse una foto con un jugador del Barcelona en el barrio Roca Fonda, en Mataró, y se la ganó la familia de Lamine.
Y por eso Messi, llegó hace 19 años al Camp Nou a tomarse fotos con un niño dentro de una bañera.
La foto la tomó Joan Monfort, un fotógrafo freelance de la Agencia AP. Dijo en una entrevista con The Athletic que el momento fue díficil: Messi era muy tímido y no sabía como alzar a Lamine.
Este momento es simbólico: es ver al mejor jugador de la historia, todavía sin serlo, bautizando al que sería su relevo generacional 20 años despues. Y en el Camp Nou.
¿Qué probabilidad había?
La misma de que el último partido de Messi en un Mundial fuera en una final contra ese bebe inofensivo.
No solo en la vida, sino en el fútbol, tiene que haber algo más.
ElXokas habla de Ester Expósito. Irene Montero responde. Abby entra en escena y media España discute otra vez sobre machismo, patriarcado y feminismo.
Pero detrás de los insultos, los clips y los zascas hay una pregunta mucho más incómoda. Si la respuesta a todos nuestros problemas siempre es el patriarcado, quizás ha llegado el momento de empezar desde cero.
Dos sexos, dos formas de sufrir y una sola teoría
Cuando se ordenan los problemas de hombres y mujeres, aparece una paradoja. En la parte alta de ambas listas están los problemas materiales.
En las mujeres, la dependencia económica, la carga de los cuidados, la maternidad, la conciliación o la dificultad para abandonar relaciones dañinas.
En los hombres, los trabajos peligrosos, la obligación de proveer, la exposición histórica a la guerra y un valor personal demasiado ligado al salario, el estatus y la utilidad.
Más abajo comienzan los problemas culturales, como la presión estética sobre las mujeres, la obligación masculina de mostrarse fuerte, la expectativa de que ellas cuiden y comprendan o de que ellos resuelvan, produzcan y protejan.
Y finalmente aparecen los problemas más ideológicos, como la dificultad para definir la feminidad, la sospecha permanente sobre la masculinidad, la conversión de la mujer en víctima estructural y la del hombre en beneficiario estructural.
Resulta curioso que, cuanto más nos alejamos de la realidad, más segura parece estar la teoría del patriarcado de sí misma.
No hubo un reparto simple de privilegios
La historia no distribuyó privilegios a los hombres y cargas a las mujeres de una forma limpia. Distribuyó funciones, obligaciones, dependencias, riesgos y compensaciones diferentes.
La mujer dependía económicamente del marido, pero el marido estaba obligado a mantenerla. La mujer quedaba vinculada al cuidado y el hombre a la producción, la intemperie, la fábrica o la guerra.
También eran distintos los criterios con los que ambos eran valorados. La mujer por su capacidad familiar, reproductiva o estética y el hombre por su fuerza, patrimonio, utilidad o estatus.
En ambos casos existían limitaciones brutales para cualquier individuo que no quisiera o no pudiera representar el papel que le había correspondido.
Nada de esto convierte aquel mundo en justo ni obliga a ignorar las discriminaciones legales que padecieron las mujeres, pero sí hace intelectualmente pobre describir siglos de organización social mediante una única flecha de poder que siempre va del hombre hacia la mujer.
El poder de un rey, un empresario o un terrateniente no era el poder del campesino enviado a una guerra. Compartían sexo, no intereses, privilegios ni destino.
Dos métodos para medir el sufrimiento
El problema se vuelve más evidente cuando observamos cómo analizamos las desigualdades actuales. Cuando encontramos una desigualdad femenina, buscamos una estructura que lo explique todo. Cuando encontramos una desigualdad masculina, buscamos una conducta.
Si una mujer depende económicamente, hablamos de estructuras patriarcales.
Si un hombre siente que debe mantener económicamente a toda su familia, hablamos de un rol masculino que debe abandonar.
Si una mujer no consigue salir de una relación dañina, estudiamos sus condicionantes materiales, emocionales y sociales.
Si un hombre no pide ayuda, concluimos que debe aprender a pedirla.
Cuando las mujeres están infrarrepresentadas en un ámbito prestigioso buscamos barreras, sesgos y mecanismos de exclusión.
Cuando los hombres están sobrerrepresentados entre suicidas, presos, personas sin hogar o muertos en accidentes laborales, resulta mucho más fácil hablar de impulsividad, malas decisiones, violencia o resistencia a acudir a los servicios sociales.
Y cuando alguien pregunta por qué aplicamos métodos distintos aparece una explicación capaz de absorber cualquier objeción, que el patriarcado también perjudica a los hombres.
Es una teoría extraordinariamente cómoda. Si los hombres triunfan, confirma el patriarcado. Si fracasan, también.
Si dominan, es masculinidad; si se hunden, también.
Si hablan, ocupan el espacio; si callan, reprimen sus emociones.
El problema no es que la explicación sea siempre falsa. El problema es que corre el riesgo de no poder ser falsa nunca.
Lo que importa son los mecanismos
No necesitamos enfrentar una lista de sufrimientos masculinos contra otra de sufrimientos femeninos para decidir quién merece la medalla histórica de la opresión.
Tampoco necesitamos inventar un feminismo para hombres que copie exactamente el mismo esquema, cambie el sexo del sujeto y empiece a contar muertos, presos y suicidas como prueba de una conspiración femenina.
Necesitamos algo intelectualmente más serio, estudiar cada desigualdad según el mecanismo que la produce.
Si depende de la clase social, hablar de clase. Si depende de la biología, admitir la biología. Si depende de incentivos económicos, analizar los incentivos. Si depende de leyes, cambiar las leyes. Si depende de costumbres, modificar las costumbres. Y si depende de decisiones personales, reconocer también la responsabilidad individual.
Si un problema afecta principalmente a mujeres, estudiarlo como problema femenino puede ser enormemente útil. Si afecta principalmente a hombres, deberíamos aplicar exactamente el mismo principio sin sentir que estamos traicionando ninguna causa política.
La igualdad no consiste en descubrir qué sexo ha sufrido más. Consiste en dejar de deformar cada sufrimiento para que encaje en una teoría previa. Porque hombres y mujeres pueden sufrir de maneras distintas y por mecanismos diferentes.
Lo que no tiene sentido es obligar a ambos a sufrir dentro de la misma explicación.
El esquema que lo explica todo
Buena parte del feminismo hegemónico ha terminado encerrada en un esquema extraordinariamente sencillo, donde el problema es el patriarcado, el síntoma es el machismo y la solución es más feminismo.
El patriarcado ocupa el lugar de la estructura profunda. Puede explicar la familia tradicional, el mercado laboral, la sexualidad, la educación, la estética, la violencia, los cuidados o el lenguaje.
El machismo sería su manifestación visible, donde se encuentra la conducta, el prejuicio o la desigualdad concreta mediante la que el patriarcado se muestra.
Y el feminismo aparece entonces no como una doctrina política sometida a discusión, sino como el único instrumento necesario para diagnosticar y corregir el sistema.
El esquema tiene una enorme potencia política porque tiende a cerrarse sobre sí mismo. Si una mujer denuncia una desigualdad, confirma la necesidad del feminismo.
Si una mujer niega sentirse oprimida, puede decirse que ha interiorizado el patriarcado.
Si un hombre se opone, es que protege sus privilegios.
Si se acepta la teoría, se reconoce la estructura.
Incluso los problemas masculinos pueden incorporarse al modelo como daños colaterales del propio patriarcado.
Así,cualquier resultado puede reinterpretarse como una nueva manifestación del mismo problema y, por tanto, como argumento para profundizar en la misma solución.
Aquí aparece la izquierda de nuestros días. Al perder peso la antigua arquitectura de clase, propiedad, producción y conflicto laboral, una parte de la izquierda encontró en el feminismo radical un sistema completo de interpretación moral de la sociedad.
Ya no necesita identificar mecanismos económicos concretos para cada desigualdad. Puede ordenar la realidad mediante categorías previas, como privilegio, opresión, estructura, socialización, víctima y agresor.
El resultado es políticamente perfecto. El patriarcado diagnostica, el machismo demuestra y el feminismo prescribe. La propia doctrina define el problema, identifica sus síntomas y certifica la necesidad de ampliar su influencia.
Por eso el debate resulta tan difícil. Ya no discutimos únicamente sobre discriminaciones concretas, leyes o estadísticas. Discutimos sobre un marco que ha aprendido a interpretar incluso sus contradicciones como pruebas de su propia validez.
Y una teoría que siempre termina recomendando más de sí misma debería, como mínimo, despertar nuestra curiosidad.
La teoría que no puede perder
En términos de Karl Popper, el problema aparece cuando una teoría deja de ser falsable. Es decir, cuando no podemos imaginar ningún resultado posible que obligue a reconocer que quizás esa teoría estaba equivocada.
Pensemos en frases como "El universo conspira para que seas feliz". Si consigues trabajo, el universo te estaba ayudando. Si te despiden, necesitabas abandonar ese empleo para encontrar tu verdadero camino. Si conoces al amor de tu vida, era el destino. Si te abandona, el universo estaba apartando de ti a quien no te convenía.
La teoría nunca pierde. No porque haya demostrado su verdad, sino porque cada acontecimiento es reinterpretado después para protegerla.
Algo parecido puede ocurrir con el patriarcado cuando se convierte en explicación universal. Si los hombres ocupan los puestos de poder, demuestra el privilegio masculino.
Si los hombres son mayoría entre los presos, los suicidas, las personas sin hogar o los muertos en accidentes laborales, demuestra que el patriarcado también perjudica a los hombres.
Si una mujer denuncia opresión, confirma la teoría. Si dice no sentirse oprimida, puede haber interiorizado el machismo. Si un hombre rechaza el feminismo, protege sus privilegios. Si lo acepta, reconoce finalmente la estructura que le beneficiaba.
¿Qué tendría que ocurrir para demostrar que el patriarcado no explica un fenómeno concreto?
Si la respuesta es que absolutamente nada, ya no estamos utilizando el concepto como una hipótesis que compite con otras explicaciones. Estamos utilizando un marco capaz de absorber cualquier resultado posible.
Eso no significa que el machismo no exista, que las mujeres no hayan sufrido discriminaciones históricas o que ninguna desigualdad actual pueda tener causas estructurales. Significa algo mucho más sencillo, que una explicación debe aceptar la posibilidad de no ser la explicación total.
La clase social, la biología, los incentivos económicos, las leyes, la educación, la personalidad o las decisiones individuales también existen.
Una teoría seria debe permitirnos descubrir cuándo interviene cada factor y, sobre todo, cuándo nuestra hipótesis inicial era incorrecta.
Porque una teoría que explica una cosa y también lo contrario de esa cosa no necesariamente ha comprendido mejor la realidad. Quizás simplemente ha aprendido a no perder nunca.
@SprintDeRakitic A mí lo de que el que nos marco de suiza en 2010 fuese cabo verdiano me lo tienen que explicar.
Y que en el primer partido oyarzabal no tocó balón en 30 minutos y no se hiciese algo así desde 1966 mundial que gana Inglaterra empatando el primer partido a 0, explicármelo también
Inicio campaña para decir que el destino le tiene algo muy gordo guardado a @FerranTorres20 .
Va a callar muchas bocas, hasta a Cristiano lo pitaron en el Madrid.
Calma tiburón, estamos contigo 🦈
Acabo de enterarme de que Jon González @jongonzlz ha cerrado su cuenta. El detonante fueron sus datos del IRPF, que eran correctos. Es tristísimo que:
1. Aportar datos ciertos al debate público sea una actividad de riesgo.
2. Que se ridiculicen datos ciertos.
3. Que cuando eso no baste, se descalifique al que aporta los datos (y al que los expone en televisión como @Jon_Echeverria_ )
4. Y cuando tampoco funciona, y es lo que más me preocupa, se recurre al puro matonismo. Se le señala públicamente, a él y a su empresa, para que si quiere seguir trabajando tenga que cerrar la cuenta e irse del debate.
Esto último, deja el monopolio del debate en manos de los más indocumentados y con menos escrúpulos.
Yo avalé esos datos públicamente, por ejemplo en mi columna del 26 de abril. https://t.co/bm5BnkR1w7
Sé que hacer esas cosas sólo me puede traer perjuicios, pero volvería a hacerlo.
Toda mi solidaridad y apoyo a Jon González, que espero que pueda volver pronto. Un fuerte abrazo.