Hay personas que prefieren quedarse enamoradas de la fantasía de lo que pudo ser. Dostoievski lo entendió antes que nadie: el amor soñado no exige nada, mientras que el amor real te pide enfrentarte a la verdad.
Tengo 20 años
Me compré una calculadora casio rosa
No “padres ricos”
No “tuve suerte”
Me puse una meta y la alcancé
Disciplina, conciencia y prioridades.