Que puedas trasplantar depresión de un humano a una rata solo con su microbiota intestinal es de las cosas más fuertes que ha dado la neurociencia reciente. Cambia del todo cómo entendemos el ánimo: no todo empieza en la cabeza, buena parte se cocina en el intestino.
El discurso de Alexander Zverev que tenés que escuchar. ❤️
🗣️ “Quiero agradecer a una persona más. Alguien que nunca ve realmente mis partidos, pero que es la persona más importante de mi vida tenística y de mi vida en general.
Cuando tu hijo de 4 años es diagnosticado con diabetes y los médicos te dicen que su vida y su práctica deportiva serán muy, muy limitadas, hace falta una madre muy fuerte para salir de ese consultorio y decir:
‘Mi hijo estará donde quiera estar. Si quiere ser tenista, será tenista. Si quiere hacer otra cosa, hará otra cosa. Pero esta enfermedad no nos va a definir’.
Mi madre es la persona más importante y fuerte que conozco. Hace falta una mujer increíblemente fuerte para hacer lo que ella hizo”.
Las personas que hablan 2 idiomas tienden a tener cerebros 6 años más jóvenes de lo que correspondería a su edad; las que hablan 3 idiomas, cerebros 7 años más jóvenes; y las que hablan 4 idiomas, cerebros 13 años más jóvenes.
El efecto protector del multilingüismo parece ser dosis-dependiente: cuantos más idiomas se hablan, mayores serían los beneficios. Este efecto se ha relacionado con varias vías, como una mayor estimulación cognitiva general, el aumento de la plasticidad cerebral al aprender estructuras lingüísticas diferentes, y factores sociales y culturales asociados al uso de varios idiomas.
Además, una de las vías principales sería que, cuando una persona maneja varias lenguas, todas permanecen activas en el cerebro al mismo tiempo, aunque en ese momento solo esté usando una. El cerebro tiene que mantenerlas “encendidas” y, al mismo tiempo, inhibirlas continuamente para no mezclarlas. Ese control constante genera una carga cognitiva extra que, sostenida a lo largo de los años, se asocia con un refuerzo de la reserva cognitiva.
El uso prolongado de varios idiomas fortalecería las redes cerebrales de control ejecutivo, atención y memoria a través de un desafío cognitivo continuo. Justamente estas mismas redes son las más vulnerables al declive de la edad, al deterioro cognitivo leve y a la demencia, lo que sitúa al multilingüismo como un posible factor de protección de la salud cerebral a lo largo de la vida.