¿Habrá sido el último entrenamiento de Messi con la Selección acá en Argentina?
Puedo ser exagerado, dramático y hasta vende humo; pero no estoy preparado para soltarlo. Lo amo demasiado.
Me ilusiono con más capítulos de esta historia y los escribo en cada sueño.
Te quiero Leo ❤️⚽️🇦🇷
¿A quién le pedí una foto? Mirá, con Charly me pasó algo...
Yo no lo conocía. Me dijeron que estaba ahí en El Monumental, si podía bajar a conocerlo… ¿CÓMO NO VOY A BAJAR?
Cuando lo vi fue algo inexplicable, fue especial, una magia. Me encandiló su presencia ahí. Fue algo muy loco”.
Lionel Messi, en LUZU. ❤️🇦🇷
Lujos que no parecen lujos pero que sí lo son:
– Vivir a menos de 15 minutos de tu trabajo
– Agua caliente 24/7 en tu casa
– Vecinos tranquilos y días relajados
–un gym cerca
– Mañanas lentas con desayunos largos
– Regresar a casa a salvo todos los días.
Este tuit de la cuenta oficial de una de las bandas más grandes del mundo diciéndote qué bondis te llevan a su recital es lo más rollinga que vas a ver hoy.
A este video del dia que el Napoli se negó a jugar un partido benéfico para recaudar fondos para el tratamiento médico de Luca, y Maradona tomó el asunto en sus propias manos y se llevó a todo el equipo, hay que compartirlo siempre.
¡Mirá lo que era esa cancha!
Mario, el albañil que laburó en la casa de mi familia toda la vida, me está haciendo unos arreglitos en casa. Tipazo él, se la pasa escuchando la portátil a volumen bajísimo, como para no molestar. Tan bajo, que no pude advertir qué dial, pero son claramente audiciones deportivas.
Hoy bajé de laburar a ver como andaba todo y lo encuentro entre muebles corridos y láminas de nylon negro, cubierto de polvillo, dándole a la lija. Un presentador enuncia, tenue, una anécdota personal con Maradona, de cuando se hizo el bypass gástrico y no sé qué otra cosa más.
"Hoy cumple años el 10", me dice Mario con una sonrisa. Él es oriundo de Chaco, hincha de Independiente. Tendrá unos 50 y pico aunque sus manos parezcan de más.
-65 años cumpliría -agrego.
Mario habla muy bajo, y a veces usa expresiones que no reconozco. Dice una de esas, me deja tecleando y después tira:
-Yo lo conocí.
De verdad pensé que hablaba de otra cosa.
-¿Cómo?
-Yo lo conocí, al Diego.
Parece que, en algún trabajo, le tocó una vez coincidir con él en el mismo espacio físico. Todos sabían que iba a estar ahí, mucha gente lo esperaba agolpándose en la puerta. Mario no tenía idea, pero su compañero sí. Y cuando el Diego entra al estacionamiento donde Mario y su colega descargaban el camión, el Tucu le dice:
-¿A ese lo conocés?
A Mario se le ilumina la cara solo de contármelo, solo puedo imaginarme lo que habrá sido ese momento.
El Tucu lo ve bajar del auto y le dice:
-Hola, Diego, te queremos.
Mario y el Tucu estaban hechos una mugre, cubiertos de tierra y sudor por calor del verano y el laburo.
Maradona estaba de saco, la pilcha impecable.
-No me saluden de lejos, vení que te doy un abrazo -dijo el 10.
No le importó nada que a los muchachos les cayeran gotas de sal por la frente. Diego, Claudia, Giannina y Dalma saludaron a cada uno con un beso.
-A esos de traje atrás de la reja no les doy bola, pero a ustedes los tengo que saludar. Cómo no los voy a saludar?
La dimensión humana. La dimensión súperhumana del Diego es más impactante que todos sus goles y gambetas.
Feliz cumple, Diego.
«Había que laburar mucho para alimentar tantas bocas. Había que laburar mucho y mi viejo se mataba. Por eso yo trataba de hacer las menos cagadas posibles, pero… A veces mi viejo cobraba y me compraba zapatillas y yo las rompía enseguida porque jugaba a la pelota.
¡Era para llorar! Y en realidad llorábamos, porque encima de que se rompían, mi viejo me fajaba.. Pero ojo, no lo cuento para recriminarle. Eran otros tiempos y eran otras costumbres.
Mi viejo no tenía tiempo de hablarme, entonces me tenía que pegar. Mi viejo no tenía tiempo de decirme como yo le puedo decir hoy a Dalma o a Giannina: ‘vení, vení que quiero explicarte esto’. Mi viejo tenía que dormir aunque sea un ratito para ir a la fábrica, porque sino se pudría todo en casa y no había para comer. Esto lo cuento para que sepan que hay muchas familias obligadas a vivir así y de paso para reconocer que eso me sirvió de experiencia, de mucha experiencia.
La verdad es que, gracias a mi él, a mí nunca me faltó de comer. Por eso tenía buenas piernas, aunque era flaquito. En otras casas por ahí los pibes no comían todos los días, y entonces se cansaban antes que yo. Eso me hacía diferente a los demás: que tenía buenas piernas y que comía. Nunca pensé que había nacido para jugar al fútbol, que me iba a pasar todo lo que me pasó después.
Es el día de hoy que reconozco a mi viejo, a Don Diego, como la persona más buena que conocí en mi vida, y repito, para ellos, para él y para la Tota también: si me piden el cielo, se los doy».
Diego Armando Maradona, en “Yo soy el Diego de la gente”, su libro autobiográfico.
Ahora estás con todos ellos allá arriba. Y no, ya no te falta nada: el cielo es tuyo.
Descansá tranquilo, Dieguito.
🇦🇷🥺