Soy el tipo de mujer que atraviesa sus días más difíciles en silencio. No me quejo mucho, no siempre pido ayuda y rara vez me desahogo. Cargo con mi propio peso y siempre voy por la vida con la mentalidad de “yo veré cómo lo resuelvo”
Me pesa que me pregunten por qué estoy en silencio, cuando a veces simplemente no tengo palabras ni ganas de hablar. No siempre hay algo que explicar; a veces solo necesito un momento de paz.
Mi vida no es aburrida, simplemente aprendí a disfrutar de mi propia compañía. Mi casa es mi refugio, el lugar donde encuentro calma, descanso y la tranquilidad de no tener que fingir ni cargar con energías que no me hacen bien.