2023, el que iba a ser un buen año después de la mierda que fue 2022. Bueno, pues ahora que está a punto de terminar podría decir que ha sido un año muy bipolar, con sus buenos y malos momentos.
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📅 Tuesday, June 30
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Hemos visto durante decenios a los europeos cuestionar nuestro estilo de vida. Que si la siesta a la hora de más calor del día, que si las persianas, que si los toldos, que si cenamos de noche a la fresca...
Hoy en Francia se quedan sin mantas térmicas para tapar las ventanas, ya llevan más de 1000 muertos por el calor y están apagando las centrales nucleares porque apenas las pueden mantener refrigeradas.
En Alemania y Bélgica saltan las vías de tranvías porque el asfalto se está dilatando, en toda Europa hay desabastecimiento de ventiladores y se están habilitando "espacios fríos" en bibliotecas y iglesias para que la gente se refugie...
En Dinamarca han reventado literalmente el récord de temperatura más alta desde que hay registros. 37 grados Celsius... ¡En Dinamarca!
En Alemania ya se nota una reducción considerable en la productividad laboral y los supermercados están ampliando sus horarios para que la gente no tenga que salir de casa con la "calorina". Se están acortando jornadas laborales y suspendiendo clases en los colegios, porque allí los colegios no acaban como aquí...
Curiosamente, están adaptando sus horarios y costumbres a lo que España lleva haciendo toda su vida.
Curiosamente ahora mismo es muy posible que España, Portugal e Italia sean los países europeos más adaptados en infraestructuras y servicios a la nueva realidad.
Y no será que no se lleva décadas avisando que esto iba a pasar. El cambio climático ya no es una amenaza, es una realidad. Ahora ya forma parte de nuestra rutina, de nuestro día a día y ahora es cuando se empezará a hacer algo. Pero ya es tarde.
A partir de ahora, cuando alguien os diga que Europa está en peligro y que hay que rearmarse, por favor, mandadlo a la mierda y compraros un abanico.
Francia empieza a encontrarse con ciudadanos muertos en sus casas.
Un primer conteo arroja un exceso de 1000 muertes.
Está ocurriendo lo que se advirtió, hasta el hartazgo, que iba a pasar. Nos queda la adaptación. ¿También vamos a mirar para otro lado?
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El calor de toda la vida ha llegado a París.
No tienen aire acondicionado en casa y han tenido que salir a dormir a los parques.
Pero nos seguirán contando que esto ha pasado toda la vida.
Tercera ola de calor: esta catástrofe en cámara lenta pisa el acelerador. Hablan de 46º en España. Si las grandes ciudades no despliegan ya una campaña de aislamiento de edificios, reforestación de calles y reducción del tráfico.