Y moverme cuando algo definitivamente ya no resuena con lo que busco, aunque pocos lo entiendan y se esfuercen por convencerme de que en realidad estoy huyendo.
Despertar lo más temprano posible.
No para caer en la trampa aceleracionista de la productividad, sino con la intencionalidad de tener mañanas lentas. De ser, nosotros mismos, sin prisas.
Entre las cosas random que me pasan a veces esta que una de las cumbias favoritas de mis épocas de “vida loca” se la hayan compuesto a mi actual maestra de Yoga.