Pues...yo creo que hay una crisis ética y moral
...cuando mienten...se pisan las mentiras...van de putas...se quedan con lo que no es suyo (roban)...acosan a las mujeres...
SON UNOS MIERDAS
(lo más miserable de los tiempos del genocida)
Las imágenes de unas chicas protestando con los pechos al aire y unos salvajes* tocándolas y muchos periodistas sacando imágenes
....CÓMO ES POSIBLE QUE NADIE HAYA HECHO NI UN ADEMAN DE DEFENDERLAS?
No lo entiendo......
*uno con una bandera de España anticonstitucional
No hubo guerra civil. Hubo un golpe de Estado. Hubo quien mataba y quien se defendía. Los cuerpos se dejan en la puerta 24 horas para que todos lo vieran. Era miedo, represión, crueldad. Esa memoria de terror no se olvida. La herida hay que abrirla, limpiarla y después se cierra.
@JulenBollain Ahora se encargan los supermercados, también, de poner precios de escándalo...y así ganan todos....¿todos? No, los de siempre...no más...
@BarDePueblo1 La edad de oro del enmascaramiento de realidades...para que queden los posos de las mentiras...no vaya a ser que, luego, la historia diga la verdad y queden mal....
Cuando tenía unos doce años, cargaba con una vergüenza silenciosa.
Éramos tan pobres que muchas veces iba a la escuela sin comida.
En el recreo, mientras mis compañeros sacaban sus almuerzos —manzanas, galletas, sándwiches— yo fingía no tener hambre.
Metía la cara en un libro para esconder el ruido de mi estómago vacío.
Por dentro, el dolor pesaba más que las palabras. 📖🥀
Un día, una niña se dio cuenta.
Sin decir nada, sin hacer preguntas, me pasó la mitad de su comida.
Me dio vergüenza, pero la acepté.
Al día siguiente lo hizo otra vez.
Y otra vez al siguiente.
A veces era un panecillo, otras una manzana, o un pedazo de pastel hecho por su mamá.
Para mí, era un milagro.
Por primera vez en mucho tiempo, alguien me veía. 🍎🥪
Hasta que una mañana, ella no volvió.
Su familia se había mudado.
Cada día, en el recreo, miraba hacia la puerta esperando verla entrar, sonriendo, con su sándwich en la mano.
Pero nunca regresó.
Aun así, su bondad se quedó conmigo.
Se volvió parte de quien soy. 💫
Los años pasaron.
Me hice adulto.
Y aunque nunca supe qué fue de ella, ayer pasó algo que me dejó helado.
Mi hija llegó del colegio y me dijo:
—Papá, ¿puedes hacerme dos almuerzos mañana?
—¿Dos? —le pregunté— Si ni siquiera terminas el tuyo.
Ella me miró con esa seriedad que solo tienen los niños:
—Es para un niño de mi clase. Hoy no comió nada. Le di la mitad del mío.
Me quedé inmóvil.
Sentí cómo el tiempo se detenía.
En ese simple gesto, vi de nuevo a aquella niña que una vez compartió su comida conmigo.
Su amor no desapareció…
Pasó a través de mí,
y ahora vive en mi hija. 💞
Salí al balcón con los ojos llenos de lágrimas.
Sentí otra vez el hambre, la vergüenza, la gratitud y la alegría, todo al mismo tiempo.
Esa niña tal vez nunca me recuerde.
Quizá nunca sepa el impacto que tuvo en mi vida.
Pero yo jamás la olvidaré.
Porque me enseñó que un solo acto de bondad puede cambiar una vida.
Y ahora lo sé:
mientras mi hija siga compartiendo su pan con otro niño,
la bondad nunca morirá. 🍞✨