Recuerdos del pasado Argentino (no tan lejanos):
Prohibición de importar (solo lo esencial, Aprobado por Sec de Comercio SIRA, SIRASE)
“Para importar tenes que exportar”
No podes usar la tarjeta en el exterior
Solo 200 dolares por mes por persona.
Obligaron a las empresas privadas a restructurar su deuda
Trueque
Prohibido girar dividendos
Defaults de deudas y contratos
Reservas del BCRA negativas!
Tuvimos dolar Coldplay, Qatar, Soja, Tech, viajero, Blue, CCL, MEP, crypto, oficial, dolar turista, etc, etc
Devaluaciones múltiples!
etc, etc
//la fijación de los Argentinos con el dolar no es casualidad.
Recuperarse del populismo no es inmediato, llevara tiempo
Año 1989: Polonia se salió del socialismo y abrazó al capitalismo. Su PBI per cápita se catapultó. Más o menos para la misma época, Venezuela hacía exactamente lo contrario. Les dejo sacar sus propias conclusiones con un gráfico, que vale más que mil palabras dicen los chinos.
Cuando Javier Milei ganó a fines de 2023, decidí por primera vez en mi vida apostar por la Argentina. Compré bonos, acciones y un campo en Mendoza. No lo hice por nostalgia, sino porque sentí que algo profundo estaba cambiando. Esos activos se duplicaron en valor. Y este mes, cuando los mercados cayeron tras la derrota de La Libertad Avanza en la Provincia de Buenos Aires, volví a comprar más. Porque vi en Milei lo que muy pocos entienden: no es un político, es un reformador que no negocia con la decadencia.
El 7 de septiembre, Javier Milei sufrió una derrota dura en la Provincia de Buenos Aires. Fue un golpe político y simbólico: el bastión histórico del peronismo seguía resistiendo. Muchos lo dieron por terminado. Pero el 30 de septiembre, tres semanas después de aquella caída, Nina y yo fuimos a cenar con él a Olivos. Estuvimos tres horas y media a solas. No había cámaras, asesores ni discursos. Solo tres personas y una conversación honesta, en la que entendí por qué Milei es distinto.
Lo vi sereno. Analizaba cada dato de aquella elección con precisión quirúrgica. Sabía dónde había perdido y por qué. Me habló de los errores tácticos, de la boleta única, de la abstención en el conurbano, pero sin victimismo. No buscaba excusas, buscaba soluciones. Y lo más importante: no había perdido la fe. “La verdadera revolución —me dijo— empieza cuando los argentinos volvemos a creer en nosotros mismos”. Esa frase me quedó grabada. Era el resumen perfecto de su visión.
Salí de Olivos convencido de que no había perdido nada. Había aprendido. Le dije que el mercado iba a castigar la derrota, pero que yo iba a comprar más bonos argentinos, porque si uno cree en la libertad, tiene que invertir en ella. Y lo hice
Lo que ocurrió hoy confirmó esa intuición. Contra todos los pronósticos, La Libertad Avanza arrasó en las legislativas del 26 de octubre con el 40,8% de los votos a nivel nacional. Superó ampliamente al peronismo unido en Fuerza Patria, que apenas llegó al 24,5%. Pero el golpe más fuerte fue simbólico: ganó en la Provincia de Buenos Aires, donde hacía solo siete semanas había perdido por 13 puntos.
Fue una remontada épica, comparable con las grandes sorpresas de la política argentina. En el conurbano, donde la maquinaria peronista dominó durante décadas, la boleta única niveló el terreno y el cansancio social hizo el resto. Menos gente votó, pero los que sí lo hicieron fueron los que querían un cambio real. Jóvenes, trabajadores hartos de los planes, emprendedores frustrados con la burocracia. La abstención peronista fue tan decisiva como el voto libertario.
Después de aquella cena en Olivos, vi cómo Milei se levantó y volvió al ruedo. Recorrió el país, habló sin teleprompter, sin guión, con esa mezcla de furia y lucidez que lo caracteriza. Karina y Santiago Caputo rearmaron la estrategia, concentrándose en Buenos Aires. El PRO aportó estructura, y la alianza con Patricia Bullrich y Diego Santilli terminó siendo clave. El lema era simple: quedarse hasta el final. Y se quedaron. Fiscalizaron cada mesa, defendieron cada voto.
Hoy por la noche, cuando los resultados empezaron a llegar, la historia cambió. En Córdoba, Mendoza, Santa Fe, CABA… el mapa se tiñó de violeta. En el búnker del Hotel Libertador, Milei habló de “punto bisagra”. Lo fue. Con 94 diputados y avances en el Senado, ya no depende de vetos para impulsar las reformas estructurales que el país necesita.
Muchos argentinos aún dudan. Los entiendo. Décadas de frustraciones destruyen la fe en cualquier proyecto. Pero lo que ocurrió anoche demuestra que la confianza es contagiosa. Si los argentinos invirtieran en su propio país con la misma decisión con la que se van de él, la historia sería otra. Creer en Milei no es creer en un hombre, es creer en la posibilidad de un país distinto. En nosotros mismos. Si Trump y Bessent salieron a comprar activos en pesos creyendo en Argentina y Milei y ganaron, nosotros podemos hacer lo mismo.
Delfina, somos y representamos exactamente lo opuesto.
Yo podría trabajar en el sector privado por más de 10 veces de lo que gano en el sector público.
Lo hago por la patria.
También tengo dos hijos que trabajan conmigo y sabes cuánto cobran? Nada. Trabajan gratis para el Estado, solo para ayudarme a tratar de sacar este país adelante.
Vos en cambio, trabajas en el sector público porque en el sector privado no te pagarían ni la décima parte de lo que te pagan en el sector público.
Trabajás por acomodo, y para chorear un sueldo que no te merecés. Como siempre lo hizo tu padre. Ojalá los argentinos no tengamos que mantener a tus hijos también.
Delfina, somos y representamos exactamente lo opuesto.
Yo podría trabajar en el sector privado por más de 10 veces de lo que gano en el sector público.
Lo hago por la patria.
También tengo dos hijos que trabajan conmigo y sabes cuánto cobran? Nada. Trabajan gratis para el Estado, solo para ayudarme a tratar de sacar este país adelante.
Vos en cambio, trabajas en el sector público porque en el sector privado no te pagarían ni la décima parte de lo que te pagan en el sector público.
Trabajás por acomodo, y para chorear un sueldo que no te merecés. Como siempre lo hizo tu padre. Ojalá los argentinos no tengamos que mantener a tus hijos también.
Esto no es una anécdota menor: es una radiografía de un país moralmente invertido. Delfina Rossi, hija del privilegio, heredera de una casta que nunca produjo más que discursos, cobra veinte mil dólares por dirigir un banco público. Diez veces más que el Presidente, diez veces más que un ministro, diez veces más que el médico, el maestro o el colectivero. No es un desliz administrativo: es el retrato de una élite que habla de igualdad mientras cena con champagne.
El progresismo argentino se volvió una tragicomedia: los que dicen defender a los pobres viven como nobles y los que intentan ordenar el caos son acusados de tiranos. Buñuel lo filmaría en El discreto encanto de la burguesía: funcionarios hablando de justicia social mientras los mozos cobran en cuotas y levantan las copas de quienes brindan por los pobres.
Rossi no es un caso aislado; es el símbolo de un sistema que premia la obediencia partidaria y castiga el mérito. Mientras Milei soporta el fuego cruzado, ella cobra veinte mil dólares por representar la estética de la revolución rentada. Y el silencio es atronador: ni feministas, ni intelectuales, ni periodistas progresistas se escandalizan. La moral selectiva del kirchnerismo es perfecta: sensibilidad para los discursos, ceguera para los sueldos.
Cortázar habría dicho que los cronopios siguen esperando que los famas repartan la justicia prometida, pero los famas se quedaron con la billetera.
LA ELECCIÓN ES BINARIA
La alianza violeta y amarilla que formamos LLA+PRO tendrá, el 26 de octubre, un virtual balotaje contra el kirchnerismo, pero también contra otras listas que convergen incidentalmente en su ayuda: Lousteau, Manes, Ocaña, los candidatos de la Coalición, y otros rostros electorales dividirán el voto y favorecerán la hegemonía tóxica del peronismo. La situación ya la conocemos bien.
A mí me hace acordar a las PASO de agosto de 2019, cuando un grupo de electores, que se decían enojados con el gobierno, decidió votar cualquier cosa e hicieron que ganara la dupla de Alberto Fernández y Cristina. No votaron a Alberto Fernandez pero lo hicieron ganar. Una desgracia.
Nos guste o no, la elección del 26 es totalmente binaria. Cada voto que no vaya a nuestra alianza va para los Taiana, los Grabois, los Itai Hagman, los Pietragala. Ya sabemos que pasa después.
Sólo un comentario para pensar. Renunció a su candidatura a diputado @jlespert, quien hasta hace algunas semanas no tenía ninguna denuncia en ningún país del mundo. Luego de años de flamear el tema y no hacer nada, recientemente, fue denunciado por @JuanGrabois, quien está procesado en una causa e imputado en otra, junto a una embestida política del partido que proponía de de candidata a legisladora a @CFKArgentina, multiprocesada y multicondendada. Además, buena parte de sus politicos tienen causas abiertas o condenas. La Justicia decidirá qué responsabilidades le caben a Espert; pero vos tenés que ir a votar y tener memoria o no abandonamos nunca más el pasado. Lee a @flaborda
https://t.co/35dwLHCLGe
Muchachis, hay que apoyar el plan económico a pesar (si no te gusta) del Gobierno. No puede volver a fracasar un intento de estabilización macroeconómica. El próximo intento puede tardar otros 10 años. Se nos va la vida esperando la normalidad.
El congreso le entablo una guerra al gobierno. Propongo que este gobierno le responda con una secuencia de referendums. El primero que plantee si los argentinos están de acuerdo con equiparar el sueldo de un legislador con el de un profesor de universidad pública, esa que ellos tanto defienden
Si estás de acuerdo, dale retweet
Hoy los mercados argentinos se desploman: los bonos en dólares caen hasta –9%, el peso tocó 1.472 por dólar, el riesgo país se dispara hacia los 1.100 puntos, y las acciones argentinas en Wall Street pierden hasta –20%. La señal es clara: los inversores temen que el regreso del peronismo en el Congreso frene las reformas y devuelva al país al saqueo del Banco Central y al gasto sin control.
Milei demostró que con disciplina fiscal la inflación puede caer, llegando a 1,9% en agosto, la más baja en años. Pero sin respaldo legislativo, no hay plan económico que resista. El 26 de octubre se juega todo: o gana La Libertad Avanza y Argentina sigue el camino de la libertad, o el país se hunde de nuevo en el pantano que dejó Alberto Fernández.