Lo más amable que hace la literatura es recordarte que tus pequeños sentimientos peculiares siempre han existido. Alguien, en algún siglo, se sintió igualmente confundido por el amor, aburrido por la sociedad, cansado de actuar y hambriento de significado.
Un hombre al que no le importen los derechos de la mujer tiene cero posibilidades de ser mi amigo, de tener una cita conmigo, de compartir tiempo conmigo, de irse a la cama conmigo.
Te van a querer convencer de que el origen del problema son las Erikas Kirk y las pick me (sic) del mundo. No te dejes, amiga, los verdaderos beneficiados SIEMPRE son ellos.