estaba lloriqueandole a una amiga porque tengo un brote de acné y me dijo pero mira el pantalón que te pusiste con ese culo quién te va a mirar la cara jjhjjjh bruta pero eficiente
Mi papá firmó mi acta de nacimiento,
yo firmé su acta de defunción.
Él escogió mi primer ropita,
yo elegí su último traje.
Él me vio tomar mi primer aliento,
yo lo vi soltar el último.
Y en ese vaivén de la vida,
uno entiende que despedir a un padre es parte del ciclo.
Duele, pero tiene sentido.
Es el reloj marcando su hora con dignidad.
Pero cuando es al revés…
cuando un padre entierra a su hijo,
porque una bala perdida lo cruzó en un barrio pobre,
porque una guerra le arrancó la cara,
porque un político lo usó como carne de cañón…
Ahí ya no hay consuelo.
Eso no es tragedia, eso es mierda líquida.
Y sí, entiendo que todo tiene un designio…
pero compa, hay momentos en que la fe se arrodilla ante la rabia.
Porque el orden natural se invierte, y lo eterno se rompe.
Un hijo debe enterrar a su padre, no al revés.
Y cuando eso no pasa,
el mundo no está en paz:
está descompuesto.
Una pregunta seria:
Si los despiden de su trabajo y después los están llamando porque necesitan archivos o ayuda con algo que ustedes hacían… qué harían o qué responderían?
Un día dejé de pelear contra lo inevitable. Lo que duele, que duela. Lo que quiera nacer, que nazca y lo que tenga que ser, que sea. La vida es un campo de batalla constante. A veces es aceptar la tormenta y aprender a caminar bajo la lluvia sin perderte a ti mismo.