No obliguemos a nadie a dedicarnos su tiempo, no obliguemos a nadie a respondernos rápido, no los obliguemos a cambiar lo que no quieren cambiar. Las acciones tienen más valor cuando las hacen por iniciativa propia, no porque tú lo tienes que pedir.
No dejemos de ser buenas personas ni tampoco dejemos de generar el bien solo porque en el camino nos hemos encontrado personas que no lo hacen y no lo valoran.
La vida es justa, tarde o temprano recibimos lo que damos.
Ni un estado, ni una foto de Instagram,
ni mil stories son demostraciones de amor.
El amor son acciones diarias,
en la vida real, cara a cara.
Sin duda, un detalle como una foto es una sorpresa muy linda, pero como dicen:
el que mucho enseña, poco tiene.
Fiel creyente de que cuando pasamos por tantas cosas malas (incluyendo personas), llega un momento (tarde o temprano) en el que nos toca vivir lo bueno, lo que realmente y a quiénes realmente merecemos.
No puedo dejar de pensar en los más de 2,500 niños que separaron de sus padres. ¿Y ahora, que va a pasar con ellos? ¿Como van a crecer en US sin sus padres? ¿Como van a tener respeto a un país que les arrebató todo? Esto no se ha acabado, hay que seguir alzando la voz.