Es increíble como mí mamá me preparo para su partida aunque nunca fue una opción mía que ella ya no esté. El lore de los recuerdos es cada año dar algo que a la gente luego le sirva.
Ella era la persona más dulce ra de este planeta. Capaz de tomarse una botella de tamarindo o comer milo a cucharadas. Dar caramelitos es mi manera de honrar esa parte de ella que siempre recuerdo con cariño.