Hay una teoría sobre los Stark que, cada vez que la pienso, me vuela la cabeza.
Y es que George R.R. Martin podría haber escondido el destino de cada uno de ellos en sus lobos huargos desde el principio.
Lady es la más gentil de todos, y la primera en morir tras cruzar la frontera hacia el sur. Su sacrificio presagia a la perfección que Sansa jamás estaría a salvo en Desembarco del Rey, donde perdería su hogar, su libertad y la inocencia con la que dejó el Norte.
Viento Gris crece junto a Robb. Cuanto más temido se vuelve el Rey en el Norte, más feroz es su huargo. Parecen imparables, hasta que lo enjaulan y comienza a llorar, presagiando la Boda Roja.
Peludo es salvaje, agresivo e imposible de controlar. Igual que Rickon, un niño sin guía en un mundo que se derrumba. Ni su nombre es casual. Shaggydog es un término literario para una historia larga que no lleva a ninguna parte.
Nymeria sobrevive cuando nadie lo espera y lidera la mayor manada de lobos de Poniente. Igual que Arya, que siempre encuentra la forma de resistir y seguir adelante.
Verano acompaña a Bran mientras este se aleja de la vida que creía que iba a tener. Juntos se adentran en el Norte y en la magia antigua, y Bran va dejando atrás al niño que fue, y es ahí donde realmente comienza el Invierno.
Y luego está Fantasma. El único albino. El más silencioso. El que siempre va aparte, como Jon Snow. Sus ojos rojos no solo recuerdan a los Arcianos y a la magia antigua del Norte, sino al fuego que complementa su hielo.
Los huargos nunca fueron solo mascotas.
Eran profecías escritas en pelaje y colmillos desde el primer capítulo.
—una tarde juntos, cualquiera que no fuera tu yo diría que esto fue de la noche a la mañana pero no, es algo que tenía que darse solo entre los dos lejos de las miradas de los entrometida. Quizás el uno sane al otro— @CxllmxRose