Y entonces uno va a un restaurante, pide una copa de vino que vale $38.000. Le dan el vino picado. El mesero le ofrece cambiarlo y le trae otro de $75.000 LA COPA. Nunca le dice que vale más. Lo cobra. me quejo. Lo pago. Del abuso SiEMPRE me quejaré. Me pasó en @BlackBearBogota
Mi papá se llamaba Ovidio González y sufrió la persecución de Ordóñez, que le impedía acceder a su derecho a la eutanasia y lo hizo sufrir una semana más de dolores intensos. Mi papá le ganó la batalla.
¿Ahora Duque quiere que esta clase de tipo nos represente en la OEA?
No, no me acostumbro nunca a esta indiferencia tan macha. Tengo amigos, conocidos, familiares que NUNCA HAN VOTADO; no me cabe en la cabeza semejante cosa: “no inscribí mi cédula”, “eso es lo mismo siempre”, “es que me dio flojera”. Su ombligo es lo único que les importa.
@andreabuitragov Esa es una palabra que no aplicas, si vez tus tuits reflejan la falta de tolerancia hacia los que piensan diferentes, menos mal sigues casada.
Siempre que voto me dan ganas de llorar. Supongo que es esa triste sensación de sentirse uno tan solo contra tanta maquinaria corrupta roba sueños y futuro.