Solo hay dos formas de ver fútbol: en el estadio, o en la casa solo. Nada de ir a sitios públicos o verlo en grupo en casa de alguien. A lo sumo, verlo con uno o dos amigos igual de futboleros y amargados que uno. Todo lo demás es inaceptable
Hoy tengo que reconocer dos cosas:
1- Jamás pensé que México haría pleno en la fase de grupos con su actual generación de futbolistas. Jamás de los jamases. Me parecía una utopía.
2- No sabéis lo que me alegra haberme equivocado. México es una nación genuinamente futbolera y eternamente despreciada por el resto de países latinoamericanos. Incluso, en muchas ocasiones, por sus propios ciudadanos. Los que siempre animaron y estuvieron ahí se merecían esta enorme alegría.
Ojalá poderles ver aquí en Miami contra Brasil en cuartos.