Me encantan las amistades de bajo mantenimiento. Cada persona vive su vida, días sin hablarse, lealtad incluso a distancia. Cuando se encuentran siempre es genial.
Yo no odio a nadie, ni siquiera me cae mal la gente que se portó horrible conmigo. Hace rato entendí que a veces las acciones de las personas tienen más que ver con ellos mismos que conmigo. Uno vive más tranquilo cuando perdona y sigue adelante.