An 18-year-old girl, a classical guitar, and one of Paganini’s most famous technical challenges. Haruna Miyagawa performs Caprice No. 24 with remarkable finesse, bringing its intricate variations and arpeggios, originally written for violin, into the world of classical guitar.
"Callar sobre uno mismo es humildad.
Callar sobre los defectos de otros es caridad.
Callar cuando se está sufriendo es heroísmo.
Callar cuando otro habla es delicadeza.
Callar cuando no hay necesidad de hablar es prudencia. Callar cuando Dios nos habla al corazón es silencio. Callar ante el sufrimiento ajeno es cobardía.
Callar ante la injusticia es flaqueza.
Hablar de uno mismo es vanidad.
Hablar debiendo callar es necedad.
Pero hablar oportunamente es acierto.
Hablar ante una injusticia es valentía.
Hablar para defender es compasión.
Hablar con sinceridad es rectitud.
Hablar para rectificar es un deber.
Aprendamos antes a callar, para poder hablar con acierto y tino, porque si la palabra es plata, el silencio es oro."
San Agustín de Hipona
Lamine Yamal consolando a Lionel Messi tras el triunfo de España sobre Argentina en la final de la Copa Mundial de la FIFA.
����️ Lamine Yamal: “Ganar la Copa del Mundo debería haber sido el momento más feliz de mi vida, pero cuando vi a Leo allí de pie después del pitido final, se me rompió el corazón. Por unos segundos, olvidé que éramos rivales. Solo vi al hombre que me hizo enamorarme del fútbol.”
“Me acerqué a él porque ninguna leyenda debería abandonar un escenario así sintiéndose sola. Este es el mismo Lionel Messi que inspiró a toda una generación a soñar, el mismo hombre cuyo nombre gritaban todos los niños mientras jugaban en la calle. Verlo con el corazón roto no fue nada fácil.”
“Le dije: ‘Gracias’. No por esta noche, sino porque sin ti, no sé si hoy estaría aquí. Antes de que tuviera la edad suficiente para entender el fútbol, tú ya habías cambiado mi vida. Les diste a chicos como yo la oportunidad de creer que la magia era real.”
“A los 39 años seguía cargando con Argentina, seguía pidiendo el balón, seguía decidiendo partidos y seguía atemorizando a los mejores defensores del mundo. A la mayoría de los jugadores se les recuerda por lo que hicieron hace años. Messi seguía haciendo historia en el presente. Eso merece mucho más que aplausos; merece un respeto eterno.”
“El mundo celebrará a España, y debe hacerlo porque nos ganamos este título. Pero no permitan que un solo resultado les haga olvidar todo lo que Messi le dio a este Mundial. Cada vez que tocaba el balón, sentías que algo imposible estaba a punto de suceder. Ese es un regalo que muy pocos futbolistas le han dado a este deporte.”
“Cuando lo abracé, no estaba consolando a alguien que había fracasado. Estaba abrazando al mejor jugador que ha visto mi generación. Las finales se ganan o se pierden, los trofeos cambian de manos, pero una grandeza como la de Lionel Messi le pertenece al fútbol para siempre.”
“Algún día la gente me preguntará cómo fue enfrentar a Lionel Messi en una final de la Copa del Mundo. No empezaré hablando del trofeo. Les diré que compartí la cancha con mi ídolo, que lo miré a los ojos después del pitido final y que le di las gracias por cambiar el fútbol para siempre. Ese momento permanecerá conmigo el resto de mi vida.”
Cada vez que las sociedades cambian positivamente (se termina la esclavitud, se reconoce que la mujer tiene los mismos derechos que los varones, se trata a los homosexuales como si fueran seres humanos iguales a los no homosexuales, se deja de glorificar el racismo y la xenofobia, etc) se escuchan gritos de lamento por las "buenas viejas épocas" en las que se podía matar a un esclavo a latigazos porque al amo se le ocurría o condenaba a una mujer a estar sometida al varón o se podía golpear a una persona homosexual hasta matarla.
Siempre hay nostálgicos de los "buenos viejos tiempos" que fueron TIEMPOS HORRIBLES para la mayoría de la humanidad.
Cuando los cambios son demasiado recientes (los derechos de los gays, por ejemplo -que ni siquiera están establecidos en todos los países-) aun la proporción de conservadores que recuerdan cuando podían ejercer violencia impunemente es muy alta y son ellos los que motorizan el descontento.
Cuando los cambios han sucedido hace mucho (como pasa con la esclavitud: no quedan personas que hayan vivido la experiencia de tener esclavos como algo "normal") la nostalgia por "los buenos viejos tiempos" toma otra forma. Por ejemplo, el racismo. "No vamos a pedir que los negros sean esclavos de nuevo, PERO no son gente como nosotros y deberían vivir aislados y vigilados y no tener los mismos derechos". Y lo mismo pasa con cualquier otra forma de discriminación: islamofobia, xenofobia, homofobia, antisemitismo, etc.
Los griegos antiguos tenían varias formas de pensar el desarrollo del mundo. Los conservadores pensaban que lo que en la Antigüedad Clásica se llamaba "La Edad de Oro" había sucedido en el pasado y solo quedaba volver a ella.
Los más sabios sabían que La Edad de Oro no sucedería nunca (ni había sucedido antes) y llamaban Utopía (el lugar que no está en ningún lugar) a ese sueño con un mundo perfecto.
Para los antiguos pensar "el futuro" era imaginar utopías (porque nada cierto ni verdadero se puede afirmar del futuro, como enseña Aristóteles). O La Edad de Ora ya pasó o es un sueño que no veremos cumplido. Ese era el pensamiento clásico.
No existe mundo perfecto. Menos cuando algo humano está de por medio.
Hoy creemos que es posible un mundo perfecto en el futuro (algunos creen eso, los que creen que la tecnología es el dios de nuestra época y solo falta darle tiempo para que todo se solucione) y los reaccionarios creen que lo realmente bueno ya se perdió y que lo mejor es intentar volver a hacer las cosas como se hacía antes.
El mundo siempre está mejorando.
Eso sucede en lo material. Cada vez vivimos mejor.
Desde el australopitecus (posiblemente el primero o uno de los primeros antecedentes humanoides de lo que millones de años más tarde sería el homo sapiens) el primate que se separó de los otros y comenzó su camino en dos patas ha recorrido un largo camino.
La ciencia y la técnica (e incluso la transformación de su cuerpo -más cerebro, menos músculo, aun en los ejemplares estúpidos, violentos y racistas que aun subsisten-) han aportado mucho para que vivamos materialmente mejor que hace no solo millones, sino cientos o decenas de años.
Pero en el camino destruimos al 80% de las otras otras especies animales. Muchas veces con una crueldad monstruosa y no siempre por disputa por espacios vitales sino por simple entretenimiento o ansias de dominio o miedo a lo desconocido.
Ni hablemos de todas las violencias que se han documentado a lo largo de la historia. Los pueblos del neolítico y de la Antigüedad vivían guerreando entre ellos casi por cualquier motivo, en especial para quedarse con porciones de tierra de sus vecinos, hacerse con su poco ganado y esclavizarlos para que trabajen para ellos o quedarse con las mujeres.
Podemos admirar las construcciones culturales de las generaciones que nos antecedieron pero deberíamos recordar también que todas ellas están rodeadas de muerte, violencia y costumbres horribles que hasta los más salvajes y violentos de la actualidad se horrorizarían en caso de vivir en semejante contexto.
Como bien dijo Walter Benjamin: "Todo documento de cultura es también un documento de barbarie".
Eso no pasó solo en el pasado. Es una constante de lo humano. Lo que sucede es que más fácil verlo en el pasado que descubrir en nuestra sociedad los aspectos de barbarie que sobreviven entre nosotros.
Nietzsche decía que era fácil criticar de las costumbres de los hombres de hace siglos, pero lo importante no era ver en qué cosas ellos habían fallado, sino qué podríamos mejorar nosotros ahora. Y que para eso debíamos intentar pensarnos cómo nos verá el futuro. ¿Qué dirán los hombres que vivan en 2200 de cómo éramos los del 2000?
Luego de imaginar qué nos criticarían las generaciones que van a venir, si tenemos el coraje suficiente lo que podríamos hacer es transformarnos en seres menos violentos, más caritativos y empáticos que no tratan de cambiar a los otros sino de mejorarse cada uno de ellos.
Más del 80% de los argentinos está a favor de las universidades públicas.
Ninguna otra institución cuenta con semejante apoyo. Eso se debe a que las universidades públicas son uno de los motivos de orgullo nacional: no es casualidad que la Argentina sea uno de los pocos países latinoamericanos que cuenta con varios premios Nobel.
La universidad pública argentina ha producido varias generaciones de pensadores, artistas, científicos y profesionales de máxima calificación que vienen sirviendo a la sociedad desde el alba de la Patria.
De médicos a ingenieros, de abogados a arquitectos, de farmacéuticos a físicos y de psicólogos a filósofos, los universitarios argentinos han colaborado desde los días de la Revolución de Mayo para hacer a la Argentina un mejor país y aportaron a crear una sociedad en la que vivir juntos es una mejor experiencia para todos.
Por eso mismo uno de los principales objetivos del gobierno de Milei es destruir la Universidad Pública. Para que la sociedad no tenga forma de recuperarse, de mejorarse y de protegerse ante el despiadado embate de la brutalidad violenta, que es la única política que este gobierno lleva adelante.
Milei es el MAL ABSOLUTO. No puede tolerar la belleza ni la bondad, odia la paz y la justicia. Todo lo que estaba bien ya lo ha destruido o va en camino de ser destruido, como las universidades públicas, que hoy están en su peor momento histórico.
No es un problema de racionalidad económica. Justamente es pura irracionalidad económica y de cualquier otro tipo. El gobierno les quita el presupuesto a las universidades por un problema espiritual: Milei nos quiere sacar la belleza y la bondad para que seamos esclavos incapaces de pensar y crear. Quiere una sociedad de sometidos a su plan de destrucción total.
Por eso hoy marchamos en defensa de la Universidad Pública: porque amamos la bondad y la belleza, la justicia y la paz.
Hace 410 años moría Miguel de Cervantes Saavedra.
La documentación más aceptada hoy fecha en el 22 de abril de 1616 el día de la muerte de Cervantes. Pero durante mucho tiempo se creyó que era el 23. Como Shakespeare murió el 23 de abril (pero en otro calendario, el Juliano, que por entonces era el que se usaba en Gran Bretaña), la UNESCO tomó el 23 de abril como el día internacional del libro.
¿Se conocieron en persona Shakespeare y Cervantes? Vivieron en los mismos años y estuvieron a menos de 500 metros de distancia uno del otro en Valladolid en 1605.
Sabemos que Shakespeare leyó a Cervantes.
Incluso hizo una obra inspirada en un episodio del Quijote.
¿Pero se vieron y conversaron?
En 1604 se firmó el Tratado de Londres, que puso fin a 19 años de guerra entre España e Inglaterra. En 1605 hubo una visita de la corte inglesa a España.
Fue en Valladolid.
En la ciudad española los ingleses que viajaron al continente ratificaron el tratado firmado en Londres el año anterior y participaron de un festival cultural con obras teatrales españolas e inglesas.
En 1605 Cervantes vivía en Valladolid. Era muy conocido porque el Quijote se había convertido en un libro popular.
Anthony Burguess especula que los ingleses llevaron a Shakespeare a Valladolid (sabemos -está muy bien documentado- que fue su compañía teatral y representó sus obras) y que conoció a Cervantes.
En 1613 la compañía teatral de Shakespeare interpretó ante la Corte de Inglaterra dos funciones (una en mayo, otra en junio) de su obra Cardenio (hoy perdida), que está basada en un episodio de la primera parte del Quijote.
Shakespeare la escribió junto a John Fletcher, que hablaba castellano.
El Quijote fue traducido al inglés en 1612 por Thomas Shelton. Fue un éxito europeo.
En 1614 Cesar Oubin lo tradujo al francés.
Todo europeo que sabía leer y era culto en 1620 conocía el Quijote. Pero casi nadie conocía a Shakespeare.
¿Lo vio Cervantes en 1605? Nadie lo sabe.
Los dos más grandes escritores del último milenio estuvieron a 5 cuadras de distancia y posiblemente no se vieron. Si se hubieran encontrado, ¿qué se habrían dicho?
En Netflix está el film El cautivo, una excelente recreación de los años en los que Cervantes estuvo apresado en Argel (entre 1575 y 1580) luego de ser tomado prisionero en la batalla de Lepanto. Allí se ve a un Cervantes que aun no ha escrito nada, que tiene una gran inteligencia y mucha imaginación, que tiene una relación afectiva y sexual con el jefe moro (que estaba enamorado de él) y que al aprender a narrar historias para los demás prisioneros (quizá tomando algunos relatos de Las Mil y Una Noches, fuente de toda la literatura europea posmedieval) se va convirtiendo en el escritor que fue más tarde, y que comienza a descollar a poco de volver a España.
He visto todos los malos argumentos usados para defenestrar a Bad Bunny.
Por ejemplo, que solo es la versión aceptada por el imperialismo de lo que es lo latinoamericano: perreo, sexo y hombres que se abusan de las mujeres y son todos vagos. Esto es inaudito si vieron el show del Super Bowl y mucho más si vieron alguna actuación en vivo de Bad Bunny. Es justamente lo contrario. ¿Hay alusiones sexuales? Sí porque en su cultura es algo natural, alegre y divertido. No son puritanos ni tienen miedo de rozarse y tocarse. Sé que mucha gente detesta todo lo sexual, pero para mucha otra es parte de la vida. De lo mejor de la vida.
Otra cosa que se dice mucho es que es estúpido correlacionar popularidad con calidad porque un artista muy festejado ahora en unas semanas ya no lo recuerda nadie: sería una moda que se pasa en 3 meses.
Lo que pasa es que hace 84 meses (7 años) que Bad Bunny ES EL ARTISTA MÁS ESCUCHADO EN TODO EL PLANETA Y EN TODOS LOS PAÍSES: de Ecuador a Nigeria, de Francia a Indonesia, de Japón a Nueva Zelanda, de Vietnam a Marruecos, de Uruguay a Alemania. Pareciera que de moda instantánea o local tiene poco.
Yo recuerdo que en 1968 (cuando tenía 14 años) escuché Electric Ladyland de Jimmy Hendrix. Yo venía escuchando rock y pop (en especial el rock que ya comenzaba a llamarse experimental o progresivo, con la ruptura de The Beatles a partir del álbum Revolver) y conocía el disco de George Harrison (lo tenía en casa) con la cítara y toda música india y experimentaciones con paredes de sonido y escalas pentatónicas. Había ido conciertos en ICANA de obras de John Cage. Pero lo de Hendrix me pareció música de marcianos. Estuve una semana escuchando el disco sin entender nada.
Hasta que un día de golpe mi cabeza incorporó a Hendrix y vi la luz.
Bad Bunny no es Hendrix ni Cage. Viene de una tradición que tiene ya casi dos siglos. Es como si en la Argentina surgiera un artista pop que continuara el legado de Atahualpa Yupanqui mezclando la vidala con la base rítmica de Pet Shop Boys y mucho autotune. Pero la base es la vidala o la zamba. Eso es Bad Bunny, pero con la música caribeña. Y con muy buenas letras y una performance de primer nivel.
Es una pena que no puedan reconocer el arte cuando se manifiesta en todo su esplender. Pero no es un problema del arte (también en el siglo XVIII creían que Mozart era un autor del montón y ni digamos lo que pensaban de Bach en su época). Es un problema de los cerebros para aceptar lo nuevo para ellos.
Yo me formé musicalmente con el rock y el pop de manera consciente, a lo que agregué siendo incluso muy pequeño, gran parte de la música clásica anterior al siglo XX: digamos de Monteverdi a Schubert y de Elvis Presley a Zappa. Con los años incorporé la música de medio planeta (de las baladas francesas a los románticos italianos, de los monjes tibetanos a la misa luba y las canciones de los pueblos africanos). La música que más me cuesta incorporar es la caribeña y antillana. Quizá porque gran parte del regatón que se difunde abunda en "mueve el culo, mueve el culo" y punto. Y eso no es lo mío.
Pero Bad Bunny no es mero "mueve el culo, mueve el culo". Ni siquiera canta eso. Solo lo homenajea porque es parte de su tradición. Ojalá logren escuchar varias veces -y préstenle atención a las letras, sepan de qué habla- su último disco: DtMF (Debí tomar Más Fotos). Que no ganó el Grammy al mejor disco del año por acomodo.
En los últimos 7 años Bad Bunny hizo bailar a miles de millones de personas en casi todos los países del planeta. No recuerdo un artista que haya logrado algo parecido en toda la historia registrada desde Sumeria.
"Los libros no son un fetiche de pedantes, o no sólo. Son la única defensa contra la manipulación y la mentira porque sin ellos somos carne de cañón: perfectos para desfilar dóciles detrás de la propaganda, directos al matadero".
Absolutamente de acuerdo con @mjsolanofranco