Al final la verdadera intimidad no esta en desvestir cuerpos; sino en abrazar miedos, sanar heridas, acariciar el alma, proteger y cuidar el corazón y eso no lo encuentras en cualquiera.
Si te ves obligado a contorsionarte emocionalmente para encajar en la vida de alguien, créeme, no es tu lugar. Lárgate antes de que te partas la espalda por un aplauso que nunca llegará.