"Él dice que yo la toco mejor": Fito Páez homenajeó al gran Charly García con "Desarma y sangra" y regaló un momento inolvidable en #OtroDíaPerdido. ❤️🎹
Viene bárbaro esto para pensar las gestiones deportivas a largo plazo. Es algo que me interesa mucho y que trato de estudiar, obviamente con las particularidades de cada club. El caso de Juan Sebastián Verón, que asumió como presidente de Estudiantes en octubre de 2014, es muy interesante. Historizar su gobierno sirve para ver otros. Al de Diego Milito en Racing, por caso, ya que es la comparación que hace acá el compañero Florián.
Vamos a repasar cómo fue su gobierno a través de un gran libro del colega @JuanRubinacci. Se llama Presidente, génesis y construcción política de Juan Sebastián Verón.
Verón le ganó la elección al arquitecto Enrique Lombardi, por entonces presidente del club, que contaba con el apoyo de otro símbolo pincha, Carlos Salvador Bilardo, un dato no menor teniendo en cuenta que siempre hay una pulseada con idolatrías.
Una de las primeras cuestiones que tuvo que afrontar Verón fue el debate fútbol versus infraestructura, que en Estudiantes era fútbol versus estadio (predio ya tenía, el Country, y es ejemplar), algo que ya habían comenzado a construir comisiones directivas anteriores. El Pincha había tenido que dejar de jugar en su cancha, clausurada por la prohibición de los tablones de madera.
Esa disyuntiva se llevó buena parte del inicio de la gestión. Destapó internas dirigenciales. De alguna manera hizo que su secretario técnico, Agustín Alayes, renunciara. Y que él mismo, Verón, también quisiera irse. Cuenta Rubinacci que un domingo llamó a una persona de confianza para decirle que no soportaba más, que se iba.
Desde el arranque vio pasar muchos técnicos: Gabriel Milito, Nelson Vivas, Gustavo Matosas, Lucas Bernardi. Hubo un interinato de Lucas Nardi que terminó en una gran crisis porque le sacaron un viejo tuit en el que decía: “Odio a Bilardo”. Otra vez el choque de idolatrías. “Dirigentes, dirigentes, no se lo decimos más, si lo tocan a Bilardo que quilombo se va a armar” y “Estudiaaaaantes, Bilardo es Estudiaaaaantes”, se escuchó en la sede de la calle 54. Ese “Bilardo es Estudiantes” le dolía a Verón.
Era el peor momento. La comisión directiva estaba fracturada, sin rumbo, no había decisiones sobre el estadio. Cuenta Rubinacci que Verón tuvo que entender que las redes o los foros en portales no podían ser los que marcaran sus decisiones. Que él era Verón aunque los hinchas cantaran que Bilardo es Estudiantes.
Entonces decidió el rumbo de la gestión: terminar el estadio. “Avancemos -dijo-, total me van a putear a mí. Me la voy a tener que bancar”. Había que sacar dinero del fútbol, o retacerarlo, y ponerle ahí. No sólo eso. Tuvo que tomar deuda, un crédito bancario, sólo así podía terminarlo. Todo significó discusiones y grandes debates. El 9 y 10 de noviembre de 2019 se inauguró UNO. “Catorce años y 45 millones de dólares después”, dice Rubinacci.
Estudiantes, que durante nueve años tuvo campañas irregulares, malas, aceptables, más o menos, aunque siempre compitió a nivel internacional, recién volvió a ganar un título en 2023, con Eduardo Domínguez, la Copa Argentina. También ganó Copa de la Liga, dos Trofeos de Campeones y el título de Primera de 2025.
Verón encontró límites. Por caso, la sociedad con Foster Gillet, el ingreso de capitales privados al club, algo resistido por los socios pinchas, lo que además nunca iba a superar la asamblea. Hay otras cuestiones a observar, como la construcción de la narrativa, del “mito del gobierno” (el estadio), el vínculo con otros dirigentes. También le señalan soberbia para las decisiones. Fue un camino de espinas. Pero doce años después de la asunción de Verón, diecisiete de su última Copa Libertadores, Estudiantes llega a una semifinal.
Tengo para mí, por cierto, algo que me dijo un opositor. “Tenemos que poner límites, discutirle y frenarlo pero sin exponerlo. Porque es Verón y es la historia de Estudiantes”. Quizá también de eso podamos aprender.
✍️ 𝑈𝑛𝑜 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑦 𝑓𝑢𝑒 𝑙𝑒𝑦𝑒𝑛𝑑𝑎
Imaginen el futuro. Una conversación. Todo celeste y blanco. Un rostro que se cruza. Y la pregunta:
-¿Y ese quién fue?
-Pongámonos de pie.
-¿Pero quién fue?
-Ese señor jugaba de cinco. Erraba un pase cada mil. Corría pero parecía que no se despeinaba. Siempre estaba solo para recibir y siempre encontraba bien parado al compañero.
-¿Cuándo llegó al club?
-A mitad de 2018. Ya había ganado dos Copa América. Ya había jugado en Europa. Debutó el 24 de agosto de ese año contra Patronato. Ganamos 3 a 0. No me lo olvido más: tac, tac, tac, tac. Parecía un titiritero.
-¿No hacía goles?
-Uno solo y fue leyenda. El 9 de febrero de 2020. Empatábamos con Independiente en el Cilindro. Teníamos dos jugadores menos. Parecía que se nos venía la noche. Lo de la gente fue una locura. Lo de los jugadores, también. Iban 41 del segundo tiempo. Y el tipo, con lo que le quedaba de cuerpo, se mandó al área de enfrente. Esperó a que le llegara la pelota. Y vio lo que nosotros deseábamos ver pero no podíamos ver; lo que ellos temían pero tampoco podían ver: vio un caño para hacer un gol.
-¿Pero fue campeón?
-Dos veces en el mismo año. En la última, contra Tigre en Mar del Plata, casi desgarrado, la rompió toda. Ese tipo nos hizo muy felices. El 13 de agosto de 2026, le avisó al mundo que esa iba a ser su última temporada como futbolista profesional. Odié al tiempo por un momento. Pero la vida es así.
-¿Cómo me dijiste que se llamaba?
-Marcelo Díaz. El Chelo. Y le vamos a estar eternamente agradecidos por tanta magia.
PARA TI, TODO ES KUKA
SI DEFIENDO NUESTRO TERRITORIO Y LAS MALVINAS, SOY UN KUKA.
SI DEFIENDO LA INDUSTRIA NACIONAL, SOY UN KUKA.
SI DEFIENDO LA SALUD Y LA EDUCACIÓN PÚBLICAS, SOY UN KUKA.
SI DEFIENDO JUBILADOS Y DISCAPACITADOS, SOY UN KUKA.
PUES, PERDÓNAME POR SER TAN KUKA.
La derrota de ayer no puede analizarse desde un solo lugar. #Racing perdió porque cometió errores puntuales que terminaron siendo determinantes: regaló dos goles y defendió muy mal en otro. Fue un partido que, lamentablemente, ya vimos demasiadas veces.
Ahora bien, eso no exime de responsabilidades a la dirigencia ni a la Secretaría Técnica. Si un jugador no quiere continuar o aparece una oferta que representa una gran oportunidad económica para el club, vender puede ser una decisión lógica. El problema surge cuando esas salidas no son reemplazadas por futbolistas de la misma jerarquía. El mercado de pases fue insuficiente y quedaron puestos que debieron reforzarse.
También creo que hay que separar las cosas. ¿Es prematuro insultar a Diego Milito a 18 meses del comienzo de su gestión? La histeria permanente que rodea al fútbol argentino tampoco ayuda. Pero también es cierto que el propio Milito elevó las expectativas cuando habló de un "salto de calidad", y esa promesa inevitablemente se convirtió en la vara con la que hoy muchos hinchas evaluamos su gestión.
Lo que ocurrió ayer fue distinto. Los errores futbolísticos ya eran conocidos; lo novedoso fue escuchar a gran parte de la cancha insultando al presidente en apenas la tercera fecha del torneo. Eso refleja un clima político completamente deteriorado.
Y ese clima también es responsabilidad de la conducción del club. No solo por algunas decisiones deportivas, sino por la falta de una comunicación clara con el socio. Si el proyecto institucional pasa por priorizar la finalización del predio de Ezeiza o cuidar las finanzas reduciendo las inversiones en el mercado de pases, es una decisión absolutamente válida. Pero el socio tiene derecho a saberlo.
La dirigencia debe explicar con claridad cuál es el rumbo, cuáles son las prioridades y qué consecuencias deportivas puede tener ese camino. Si el objetivo es atravesar uno o dos mercados de pases con menos inversión para consolidar un proyecto institucional, el hincha merece conocerlo. Puede estar de acuerdo o no, pero al menos sabrá qué esperar. Lo que no puede pasar es que existan grises. Cuando no hay un mensaje claro, el vacío termina llenándose de incertidumbre, enojo y especulaciones.
También creo que es importante entender que una gestión no debería evaluarse únicamente por lo que hace el equipo. Es lógico que para muchos hinchas lo futbolístico sea lo más importante, porque #Racing vive principalmente de sus resultados deportivos. Pero #Racing también es sus predios, sus sedes, sus instalaciones, sus deportes amateurs, las obras y el patrimonio que se construye pensando en el futuro. Todo eso también forma parte del club. Justamente por eso es tan importante que exista un rumbo claro y una comunicación transparente: para que el socio sepa cuáles son las prioridades, comprenda por qué se toman determinadas decisiones y pueda evaluar la gestión en su conjunto, y no solamente por el resultado de un partido.
Se puede estar de acuerdo o no con las decisiones de esta gestión. Se pueden discutir los refuerzos, las ventas, las promesas de campaña o el rumbo deportivo. Todo eso forma parte del debate lógico en un club.
Lo que me parece un límite difícil de cruzar es el insulto. Y sostengo exactamente la misma postura que tenía cuando algunos hinchas insultaban a Víctor Blanco. Mi opinión no cambia según quién ocupe la presidencia. La exigencia permanente me parece sana y necesaria; de hecho, creo que #Racing debe tener siempre la vara alta. Exigir, cuestionar y reclamar forma parte de la vida del club. Lo que no comparto es la falta de respeto.
#Racing hoy está desunido. Y sería injusto cargar esa responsabilidad sobre un solo sector: esta división fue alimentada tanto por los que estuvieron antes como por los que están ahora. Cada uno, en mayor o menor medida, contribuyó a que el clima político llegara a este punto.
🙌 Hoy tuvimos la suerte de visitar el
Centro de Alto Rendimiento Racing Club y recorrer sus instalaciones.
✅ Nos encontramos con importantes avances y con todo encaminado para que su inauguración pueda concretarse entre octubre y noviembre de este año. Además, dos de las cuatro canchas ya se encuentran prácticamente listas para ser utilizadas.
🩵 Qué hermoso es ver crecer a Racing también en infraestructura!!!!!