No me acercaría a cortar la flor, no me entrometería entre el sol y ella, no interrumpiría el desarrollo de sus raíces, no me atrevería a perturbar su existencia, la respeto y me importa tanto, que prefiero desde lejos contemplarla y enamorarme de su encanto.
Gracias por todas las oportunidades, por la prosperidad, la salud, el amor, la educación y los proyectos que se han hecho realidad. Agradezco todo lo que llega a mi vida y a la de mis seres queridos, manifiesto más de esto para lograr aportar un granito de arena.
Lo difícil de ser una terreneitor es el día en que llegas a tu límite y nadie lo ve. Para todos, tu esfuerzo descomunal es simplemente lo normal. Y lo más duro de ser una persona con desapego es que, en ese momento, tampoco eres capaz de decir que necesitas amor y cariño.
Siempre la sensibilidad me ha llevado a la melancolía, mis pensamientos buscan poesía, la escritura me reanima... Solía amar la bulla y la compañía. A los 8 lloraba si la soledad me acompañaba, ahora tengo 24 y busco la soledad para brindar por mi vida.
Cuando Cristina Yang dice:
“Sé apasionada, sé invencible. Sé una fuerza de la naturaleza, sé mejor que cualquiera aquí y que no te importe lo que piensen otros”.